Alergias en Perros y Gatos (III)

01abril

Alergias en Perros y Gatos (III)

En nuestro última entrega de alergias en perros y gatos nos vamos a centrar en el diagnóstico de la alergia y de los protocolos a seguir.

DIAGNÓSTICO DE ALERGIA

El protocolo de diagnóstico en las alergias dependerá del tipo de alergia al que nos enfrentamos. Generalmente cuando aparece un animal en nuestra consulta del que sospechamos que padece alergia, desconocemos la causa, por lo que los pasos a seguir para el diagnóstico de cualquier tipo de alergia en un primer momento son parecidos.

diagnosticoLa historia clínica del animal (enfermedades previas, tratamientos actuales) y la anamnesis (preguntas realizadas al propietario en relación con los hábitos alimenticios o de hábitat, paseo y actividad de su mascota o sobre el motivo de consulta) serán de gran ayuda a la hora de sospechar que el paciente pueda tener alergia. Además como los signos clínicos suelen ser externos y muy evidentes, el examen detenido y la exploración general del animal hace que el veterinario considere la alergia como el primer posible diagnóstico diferencial.

En casos en los que los signos clínicos son leves y la historia clínica y la anamnesis no son concluyentes, se pueden realizar test rápidos en sangre que permiten detectar niveles elevados de esos anticuerpos específicos (IgE), de forma que por encima de un nivel determinado de esa inmunoglobulina, considera que el animal es alérgico. Tiene la ventaja de que es rápido y económico, pero por el contrario el resultado obtenido es cualitativo, es decir, puede ser + ó -, pero en ningún caso especifica la causa de la alergia ni tampoco diferencia animales que están teniendo un episodio puntual de reacción alérgica (reacción anafiláctica) frente a un animal propiamente alérgico.

 Un hemograma también sería útil en estos casos, ya que permite cuantificar la cantidad de células de defensa y los distintos tipos que hay en el torrente sanguíneo. De forma que si los eosinófilos están elevados, puede significar que estemos frente a un animal que tenga un episodio de alergia, pero al igual que el anterior no nos informa de la causa de la alergia, ni diferencia entre animales alérgicos, animales parasitados o un brote de anafilaxia.

Una vez que tenemos la sospecha de estar frente a un animal posiblemente alérgico, el siguiente paso es averiguar la causa de la alergia y, por supuesto, esto va a depender del tipo de alergia que tenga el animal, que recordemos puede ser ambiental, alimentaria, por parásitos u otros tipos (por contacto con plantas, productos de limpieza, textiles…). Para ello existen varios tipos de pruebas cuyo objetivo es identificar las sustancias específicas que están causando las reacciones alérgicas y el malestar del animal. A la hora de realizar estas pruebas es importante no haber recibido tratamiento previo ya que pueden dar lugar a resultados normales que no se ajusten a la realidad.

  • Prueba de alergia intradérmica: Esta prueba es la de elección cuando sospechamos que tenemos un animal con dermatitis atópica o alergia ambiental ya que es muy fiable. Es muy utilizada en personas, pero no tanto en veterinaria por los requisitos previos, ya que el coste puede ser similar a las pruebas en sangre. Consiste en la inyección dentro de la piel, previamente rasurada, de cantidades muy pequeñas de posibles alergenos o antígenos en las capas superficiales de la piel, siguiendo un orden establecido para que en caso de ocasionar reacción pueda ser identificado. Para poder realizar esta prueba es necesario sedar al animal para evitar que sienta molestias o que se mueva, ya que la inyección debe ser muy precisa. Después de unos minutos, se observa el área de alrededor de la inyección para determinar en qué puntos de inyección hay reacción (inflamación) y a qué alergeno o antígeno corresponde.  Esta prueba es más efectiva cuando se realizan en primavera porque hay mayor cantidad de alergenos en el ambiente. Además los animales que se someten a esta prueba no deben haber sido tratados con esteroides o antihistamínicos durante varias semanas o meses antes de la prueba, según el fármaco.
  • Prueba de alergia en sangre: Para esta prueba se necesita una muestra de sangre de un perro sospechoso de padecer alergia, que se envía al laboratorio. Allí examinan la reacción que llevan a cabo las células inmunitarias de la sangre al exponerla a una amplia gama de alergenos, incluyendo polen, polvo y mohos que son comunes en la zona geográfica donde vive el perro o gato. También se pueden hacer pruebas de reacción con diferentes alimentos y de alergia por contacto con algunos tejidos como algodón o nylon, aunque son menos precisas en estos casos. Los resultados se obtienen en pocas semanas. El problema de estas pruebas es que suelen dar algunos resultados falsos positivos, es decir, que el resultado indica que un animal es alérgico a una cosa a la que realmente no lo es. Sin embargo, son menos invasivas y a menudo el propietario las prefiere por ello. También son de utilidad en algunos casos en los que no se utilizan los test intradérmicos como puede ser el caso de animales con infecciones severas de piel, en aquellos que no pueden suspender el tratamiento con corticoides durante mucho tiempo o cuando los propietarios no desean realizar las pruebas anteriores.
  • alimentariaPruebas de alergia alimentaria:  Cuando tenemos la sospecha de estar ante un animal con alergia alimentaria, realizamos ensayos con piensos hipoalergénicos especializados que contienen ingredientes hidrolizados o fragmentados hasta un tamaño que no sea reconocible por su sistema inmunitario. Generalmente el coste de estos piensos suele ser elevado por lo que a menudo utilizamos piensos de buenas marcas (gama alta) con ingredientes nuevos, con combinaciones de pescado azul y patata o cordero y manzana, es decir, con proteínas y carbohidratos diferentes a los del pienso habitual de ese animal y que posiblemente su sistema inmunitario reconoce como extraños. Cuando realizamos esta prueba, para que sea válida es fundamental que el animal tome exclusivamente el nuevo pienso, es decir, nada de premios, si bien estos pueden ser las propias bolitas del nuevo pienso. Por supuesto, que la introducción del nuevo pienso debe ser siempre progresiva; si el cambio se hace bruscamente, el perro o gato puede presentar disbiosis y diarreas leves que nos pueden confundir con intolerancia o alergia al nuevo pienso.

Las pruebas en sangre no son tan específicas para las alergias alimentarias, pero a menudo son las más utilizadas en casos en los que los propietarios no pueden permitirse hacer estos ensayos con piensos que son bastante costosos o no quieren esperar tanto tiempo, ya que los resultados con las pruebas de alergia alimentaria pueden durar hasta durante varios meses.

A continuación se muestran los resultados obtenidos mediante análisis de sangre de anticuerpos para alergenos ambientales y alimentarios de un paciente de especie canina, raza Perro de Aguas Español, de 3 años de edad, con historial crónico de picores y diarreas intermitentes. Para el caso de los alergenos alimentarios se valoran dos tipos de anticuerpos relacionados con la alergia como son IgG e IgE (inmunoglobulinas E y G). No es posible testar a animales para todos los alergenos existentes, sino que se ponen a prueba sólo los más habituales tanto ambientales como alimentarios. Las barras verdes son resultados negativos, mientras que las amarillas son positivos moderados y las rojas son positivos severos.

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Publicado por CVMedican  Publicado el 01 Abr 
  • alergias, Consejos, gatos, guía, perros
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