Anemia infecciosa en gatos

09marzo

Anemia infecciosa en gatos

La anemia infecciosa en gatos es un problema común, y aunque las enfermedades infecciosas suelen ser el origen de la anemia en estos animales, hay muchas otras causas subyacentes.

En teoría, todos los patógenos tienen la capacidad de causar anemia mediante la inducción de una respuesta inflamatoria, aunque la anemia tiende a ser de leve a moderada y no es normalmente el motivo de consulta.  Pero existen microorganismos patógenos que causan anemia como principal anomalía clínica, representando un motivo de consulta.

Enfoque diagnóstico de la anemia infecciosa en gatos

Cabe sospechar un diagnóstico de anemia cuando un gato se presenta con letargia, disminución del apetito y mucosas pálidas o blancas. Los resultados de la exploración física pueden ser taquicardia y taquipnea o un soplo sistólico como consecuencia de la disminución de la viscosidad sanguínea.

El diagnóstico definitivo de anemia depende de la disminución del hematocrito, de la hemoglobina o de la cifra total de eritrocitos.

Para no pasar por alto algunas de las muchas causas de anemia, se pueden clasificar de manera general:

  • Las que provocan disminución de la producción de hematíes.
  • Las que causan pérdidas sanguíneas.
  • Las que tienen como consecuencia un aumento de la destrucción de los hematíes.

Existen diversos microorganismos patógenos que pueden causar anemia en gatos, entre ellos los más comunes son el virus de la leucemia felina, el virus de la inmunodeficiencia felina, el micoplasma hemotrópico felino y el virus de la peritonitis infecciosa felina. Otras causas infecciosas de la anemia felina que tienen una distribución geográfica más limitada son los protozoos Cytauxzoon felis y Babesia felis transportados por vectores.

Virus de la leucemia felina y virus de la inmunodeficiencia felina

El virus de la leucemia felina (FeLV) y el virus de la inmunodeficiencia felina (FIV) son retrovirus que siguen siendo una causa importante de síndromes de inmunodeficiencia, anemia, signos neurológicos y neoplasia en los gatos de todo el mundo.

La transmisión del FIV se produce fundamentalmente a través de mordeduras. La infección transplacentaria es rara, aunque ha sido descrita la transmisión postnatal a través de la leche. La primera fase de la infección ocurre cuando el virus se extiende por todo el organismo. Inicialmente cursa con fiebre leve, neutropenia y linfadenopatía reactiva generalizada. Después aparece una fase latente, subclínica y de duración variable. La edad de infección media en gatos sanos y en gatos enfermos es de 3 y 10 años respectivamente, lo que sugiere que en la mayoría de las cepas del FIV el periodo de latencia es de años. Después de meses o años, se desarrolla un estado de inmunodeficiencia. La enfermedad concomitante por el FeLV potencia tanto la fase primaria como la de inmunodeficiencia.

El medio de transmisión predominante del FeLV es el contacto estrecho prolongado con secreciones salivales de gatos infectados (lamido, compartir fuentes de agua o comida, etc). El virus no sobrevive en el ambiente, en las heces o en la orina. La transmisión transplacentaria, venérea o mediante leche materna es mucho menos importante que el contacto casual. Las mordeduras son un medio de transmisión menos probable. El virus se replica en la zona orofaríngea, extendiéndose entonces hacia médula ósea. Si existe una infección persistente de la médula ósea, los leucocitos y las plaquetas infectados pueden abandonar ésta y alcanzar estructuras como las glándulas salivares y lacrimales. Aproximadamente el 30% de los gatos expuestos se convierten en virémicos persistentes, otro 30% son virémicos transitorios, produciéndose una neutralización de los anticuerpos y resolviéndose la infección en 4-6 semanas, y el resto desarrollan una infección latente (el virus se encuentra en médula ósea, bazo, nódulos linfáticos e intestino delgado, pero no en sangre). Las infecciones latentes se pueden activar por el empleo de glucocorticoides u otros fármacos inmunosupresores. Los gatos con viremia persistente a menudo mueren en 2-3 años por una enfermedad relacionada con el FeLV.

Las manifestaciones clínicas de ambos virus pueden estar producidas por el efecto directo del virus o por las infecciones secundarias que ocurren debido a la inmunodeficiencia o infecciones oportunistas. Generalmente acuden a consulta por signos no específicos como anorexia, pérdida de peso y depresión, o con alteraciones asociadas a órganos o sistemas específicos.

Posibles consecuencias de la infección por el virus de la leucemia felina y el virus de la inmunodeficiencia felina

Virus de

la leucemia felina

Virus de la

inmunodeficiencia felina

 

• Inmunodepresión que provoca infecciones oportunistas, como la estomatitis o enteritis, rinitis o neumonías

• Linfoma, especialmente linfoma alimentario, mediastínico, multicéntrico, renal, hepático y epidural

• Leucemia eritroide y mielomonocíticas

• Insuficiencia reproductiva y síndrome del gatito débil

• Insuficiencia renal

• Fibrosarcomas (por el virus del sarcoma felino)

• Miosis, blefarospasmo, glaucomas

• Polineuropatías

• Poliartritis neutrofílicas

Anemia no regenerativa

 

 

• Inmunodepresión que provoca infecciones oportunistas, como la estomatitis, neumonía o infección de vías urinarias

• Neoplasia, en especial linfoma y carcinoma de células escamosas, pero también enfermedad mieloproliferativa

• Deterioro progresivo crónico

• Signos neurológicos

• Enteritis

• Insuficiencia renal y glomerulonefritis

• Uveítis

Anemia no regenerativa

La anemia puede ser consecuencia de múltiples mecanismos diferentes, entre ellos la disminución de la producción de eritrocitos y un aumento de su destrucción. Aproximadamente el 90% de las anemias asociadas con el virus de la leucemia felina son no regenerativas, normalmente como consecuencia de una disminución de la producción de los eritrocitos.

La disminución de la producción de eritrocitos puede ser consecuencia de una diversidad de trastornos de la médula ósea. Los gatos infectados por el virus de la leucemia felina pueden desarrollar macrocitosis y anemia no regenerativa.

El FeLV se ha asociado con el desarrollo de una anemia aplásica en algunos gatos, que es una deficiencia de todas las líneas celulares (trombocitaria, mieloide y eritroide) dentro de la médula ósea, cuyo espacio en la médula ósea es sustituido por tejido adiposo.

La disfunción de la médula ósea también puede deberse a una mieloptisis secundaria a leucemia, displasia mieloide y eritroide (alteración de la maduración de los precursores medulares) y mielofibrosis. La anemia en los gatos con infección por el virus de la leucemia felina también puede ser consecuencia de una anemia de enfermedad inflamatoria, que puede ser secundaria a la propia infección por el FeLV, a infecciones oportunistas o a una neoplasia.

En algunos gatos infectados por el virus de la leucemia felina puede producirse un aumento de la destrucción de los eritrocitos como consecuencia de una anemia hemolítica inmunomediada secundaria o de una infección simultánea por otros patógenos hemolíticos, en especial los hemoplasmas. Por último, la anemia puede reflejar una hemorragia como consecuencia de una trombocitopenia.

Las anemias intensas son menos comunes en los gatos infectados por el FIV que en los gatos infectados por el FeLV, pero puede producirse una anemia no regenerativa de leve a moderada como consecuencia de una anemia de enfermedad inflamatoria y una hipofunción de la médula ósea secundaria a la propia infección vírica, aunque el mecanismo por el cual esto ocurre no está claro.

Muchos gatos con infección por el FIV son geriátricos y la presencia de insuficiencia renal crónica simultánea puede contribuir también a la anemia. Infecciones simultáneas por hemoplasmas pueden causar también anemia en gatos positivos para el FIV.

thumb.large810.5a9d2c7fe480cIgual que en cualquier gato enfermo, debe comprobarse si hay infección por el FIV o el FeLV en todos los gatos que tengan anemia. Una vez establecida la infección por retrovirus, debe intentarse identificar la causa subyacente de la anemia.

Esto implica una evaluación cuidadosa del hemograma, con atención a los índices y la morfología de los eritrocitos y una evaluación meticulosa de un frotis sanguíneo. También debe realizarse, si es posible, una prueba de determinación de infección simultánea por micoplasmas hemotrópicos.

Ante la presencia de pancitopenia o de una anemia no regenerativa inexplicada está indicada una evaluación de la médula ósea que consista en aspirado y biopsia por punción con aguja gruesa.

Tratamiento de la anemia infecciosa felina

El tratamiento de la anemia intensa en los gatos positivos para retrovirus consiste en transfusiones sanguíneas después de realización de las pruebas de compatibilidad cruzada y de determinación de los grupos sanguíneos, y el tratamiento de la causa subyacente si es evidente.

El uso de eritropoyetina recombinante, junto con un aporte complementario de hierro, puede ser beneficioso en algunos gatos con anemia intensa no regenerativa. En algunos gatos puede producirse una respuesta a dosis inmunodepresoras de metilprednisolona (1-2 mg/kg, vía oral, c/ 12h).

Dado que los glucocorticoides deterioran la respuesta inmunitaria y pueden agravar el riesgo de infección, sólo deberá utilizarse metilprednisolona si hay una sólida sospecha de patogenia inmunitaria subyacente y después de haber descartado una infección simultánea por otros patógenos mediante un exhaustivo estudio.

Lo ideal es que el estudio abarque una exploración física minuciosa, una analítica sanguínea, un análisis y un cultivo de orina, radiografías torácicas y una ecografía abdominal.

Micoplasmas hemotrópicos

Los micoplasma hemotrópicos, también conocidos como hemoplasmas, que en la actualidad se sabe que infectan a los gatos son Mycoplasma haemofelis (Mhf), ‘Candidatus Mycoplasma haemominutum’ (Mhm) y Mycoplasma turicensis (Mtc). Previamente conocidos como Haemobartonella felis, estos microorganismos son bacterias gramnegativas pequeñas que se adhieren a la superficie de los eritrocitos y que se han identificado en todo el mundo.

La patogenia de cada una de las tres especies de hemoplasmas parece variar. Mhf es la especie más patógena, provoca una anemia hemolítica intensa, una notable reticulocitosis, normoblastosis y a veces leucopenia y trombocitopenia, acompañadas en ocasiones de fiebre e ictericia, incluso en gatos inmunocompetentes.

Puede haber una mayor probabilidad de que los gatos jóvenes desarrollen una enfermedad grave. Los gatos sanos no anémicos rara vez se encuentran infectados por Mhf. Mhm infecta a aproximadamente el 15- 25% de todos los gatos y, dado que suele encontrarse en gatos anémicos y no anémicos, deberán buscarse otras causas de anemia en gatos anémicos positivos para Mhm, porque su presencia puede ser coincidente.

En los gatos inmunodeprimidos infectados por Mhm puede observarse una anemia más intensa, como en los infectados simultáneamente por el virus de la leucemia felina.

El tratamiento de la hemoplasmosis consiste en el uso de doxiciclina (10 mg/kg vía oral c/ 24 horas) durante un mínimo de dos semanas. Los gatos que no toleren la doxiciclina pueden ser tratados con enrofloxacina como alternativa.

También pueden ser necesarias transfusiones de sangre. El tratamiento simultáneo con metilprednisona para tratar la anemia hemolítica inmunomediada secundaria es controvertido y debe evitarse en la medida de lo posible, ya que los glucocorticoides pueden reactivar infecciones por hemoplasmas latentes.

En los gatos tratados se resuelve la anemia, pero la mayoría de los gatos permanece con la infección latente y la enfermedad puede reaparecer después de una enfermedad simultánea o de una inmunodepresión. Los antibióticos parecen reducir con menos eficacia la carga de microorganismos en los gatos infectados por Mhm.

Infección por el virus de la peritonitis infecciosa felina

Es frecuente encontrar anemia no regenerativa, normocítica y normocrómica. Leucocitosis neutrofílica y linfopenia. Algunos gatos pueden desarrollar CID debido a la trombocitopenia.

Se trata de uno de los coronavirus que causan enfermedad de forma sistémica, pudiendo inducir síndromes con distintas manifestaciones.

La forma efusiva de la PIF ocurre en gatos con una respuesta inmunitaria de base celular pobre, aparece una vasculitis por inmunocomplejos, caracterizada por la salida de líquido rico en proteínas hacia los espacios pericárdico y pleural, la cavidad peritoneal y el espacio subcapsular de los riñones.

La forma no efusiva se desarrolla en aquellos gatos que muestran una respuesta inmunitaria de base celular parcial, aparecen lesiones piogranulomatosas o granulomatosas en diferentes tejidos, principalmente  en ojos, cerebro, riñón e hígado.

Los signos clínicos de la enfermedad están condicionados por la virulencia de la cepa, la cantidad de partículas víricas, la vía de infección, el estado inmunitario del huésped, factores genéticos, la presencia de infecciones concomitantes y si existe o no exposición previa  a los coronavirus.

Se transmite a través de las heces y de las secreciones oronasales. El virus se replica en las tonsilas y en las células epiteliales de la faringe, mucosa respiratoria e intestino delgado.  Pudiendo aparecer signos compatibles con infecciones de las vías respiratorias altas, mientras que la forma entérica da lugar a la aparición de fiebre, vómitos y diarrea mucosa.

Generalmente ocurre en gatos menores de 5 años de forma fulminante, siendo la mayoría inferiores a 1 año. A menudo suelen complicarse con anorexia, pérdida de peso y decaimiento general. Estos signos se observan en ambas formas de PIF. También se observa ictericia, inflamación ocular, distensión abdominal, disnea y alteraciones neurológicas, así como mucosas pálidas y petequias.

Los gatos con PIF pueden presentar múltiples alteraciones de laboratorio, radiográficas y ecográficas. El diagnóstico presuntivo debe hacerse a partir de los hallazgos laboratoriales.

En los gatos con peritonitis infecciosa felina puede aparecer una anemia de leve a intensa. Con mucha más frecuencia, los gatos tienen una leve anemia no regenerativa, probablemente relacionada con una enfermedad inflamatoria.

Puede producirse una anemia muy intensa como consecuencia de hemorragias secundarias a coagulopatías causadas por una insuficiencia hepática o una trombocitopenia.

Puede producirse una anemia hemolítica inmunomediada secundaria como consecuencia de una desregulación del sistema inmune inducida por el virus o un aumento de la destrucción de eritrocitos causadas por lesiones microangiopáticas de los eritrocitos debidas a una vasculitis generalizada.

Está indicado el tratamiento sintomático, ya que no hay ningún fármaco antivírico cuya eficacia se haya demostrado completamente, por lo que el  principal objetivo es paliar los síntomas que aparezcan con antiinflamatorios y antibióticos.

Las formas efusivas presentan un pronóstico grave, mueren o requieren la eutanasia a los pocos días de la aparición de los signos sistémicos. Las formas no efusivas tienen un pronóstico variable, dependiendo del sistema afectado y de la intensidad de los signos.

Publicado por CVMedican  Publicado el 09 Mar 
  • Anemia infecciosa, gatos, virus
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