¿Cómo ayudo al veterinario durante la consulta de mi mascota?

08junio

¿Cómo ayudo al veterinario durante la consulta de mi mascota?

Hoy os traemos una de las entradas más importante, que os incluye a vosotros, vuestros compañeros y al equipo de la clínica veterinaria. Vuestra actuación en una consulta veterinaria es de extrema importancia, ya que tenéis que mediar entre vuestro compañero y el veterinario, de vosotros dependen muchísisisisisimas cosas, ¡más de las que creéis!

Nuestros pacientes son vuestros peluditos, pero desgraciadamente ellos no pueden explicarnos qué es lo que les pasa, de hecho tratarán de ocultarlo lo máximo posible: de ahí que muchas veces parezca que se “recuperan milagrosamente únicamente estando en la sala de espera”. Esto es debido a que cuando ellos se sienten vulnerables (enfermos), por instinto de protección y supervivencia (y con más motivo frente a una situación que ellos perciben como amenazante o estresante) lo último que harán será manifestarlo, y es un comportamiento natural, no porque quieran dejaros mal.

Lo primero tranquilos que os creemos, sabemos que ese comportamiento es normal, pero con más razón, por un lado, necesitamos que seáis vosotros los que nos contéis qué le sucede, (a más información, más posibilidad de un diagnóstico más rápido, preciso y menos invasivo que beneficiará a todos), y por el otro debéis intentar comunicar tranquilidad y seguridad a vuestro compañero, que en la mayoría de las ocasiones lo estará pasando mal (él no sabe qué es lo que le sucede y además tiene miedo por el sitio en el que está), más adelante os dejamos unas pautas de como transmitirle confort a vuestro pequeño.

La consulta: Vosotros con el veterinario, cómo actuar.

mascota en el veterinarioEs importante conocer bien a vuestro compañero, ya que cuando muestre algún síntoma o cambio en su comportamiento será un indicativo de que puede que algo no vaya bien, y cuanto antes se detecte mejor. Por esto su salud y bienestar está en vuestras manos a la hora de explicar el motivo de la consulta médica. El equipo necesitará de manera general que sigáis las siguientes indicaciones:

  • Ser precisos en la descripción dando detalles de todo lo referente al motivo concreto de la consulta. Detallar o contar otras cosas que no tengan nada que ver sólo enturbiarán la recogida de datos y la harán menos eficiente.
  • Sois su voz y por ellos es importante una buena expresión… una consulta veterinaria es una consulta médica en toda regla, y cuanto más se cree ese entorno mejor para todos. Si bien nosotros al ir al médico le contamos lo que nos pasa, vuestros compañeros no pueden hablar ¿qué le contarían ellos al médico?, es importante no interpretar lo que le pasa y limitaros a dar datos lo más objetivos posibles en las descripciones. Por supuesto decir algo que pueda ser relacionado con la causa, por ejemplo, contar que un perrillo que se lame y no apoya la patita, ha sido tras haber pasado una tarde correteando por el campo, estará totalmente indicado, y en primer lugar será interesante iniciar una exploración entre las almohadillas del pequeño.
  • Un vídeo puede ayudar, ya sea una cojera cuando corre, un comportamiento anómalo, etc. (con uno es suficiente para apoyar lo que hemos explicado en el primer punto).
  • Llevad el historial y la cartilla (para anotar vacunas, revisiones, desparasitaciones, algún dato de interés…). En caso de llevar un tiempo con la alteración, o seguir algún tratamiento llevar todo anotado, cuándo sucedió, cuánto tiempo lleva haciéndolo, en qué momentos, qué frecuencia… en la consulta necesitamos preguntaros y que nos contéis para recopilar información.
  • ¡Nunca mentir! Sólo jugará en vuestra contra y en el peor de los casos en la de vuestro compañero… dificultando el encontrar el diagnóstico y retrasando su solución.
  • Urgencias de carácter vital, son consultas especiales, momentos en los que la eficiencia y la puesta en práctica de los conocimiento veterinarios será lo más importante. La actuación será rápida y metódica, pasando a un primer plano la supervivencia del pequeño.

La consulta: Vosotros con vuestro compañero

Para vuestra mascota representáis en esos momentos su total seguridad porque ellos confían en vosotros…

Poniéndonos en su piel: Llegan a un sitio extraño sin salida y sin posibilidad de escapar, los olores de una clínica no presagian nada bueno para un perro o un gato, siempre hay una limpieza continua, pero aunque nosotros no podamos percibirlo, ellos huelen las señales de miedo que han dejado otros animales, como por ejemplo los vaciados de las glándulas perianales (descargas que se producen con frecuencia de manera involuntaria y que para ellos es una forma de comunicar peligro y miedo). Mientras están en la sala de espera muchas veces hay sonidos que no les inspiran precisamente tranquilidad… procedentes de las consultas, máquinas, otros animales que están en la sala de espera… en la mayoría de las clínicas se procura aislar los sonidos pero no siempre se consigue del todo, ya que tanto perros como gatos oyen bastante mejor que nosotros… A esto se le añade que unos desconocidos le invaden físicamente, en la gran mayoría de las veces para hacerle manipulaciones incómodas o dolorosas.

¿Qué puedo hacer por él?: No olvides que para él eres su símbolo de confort… transmítele tu protección, tranquilidad y cariño, dale todo el apoyo necesario para que pase por lo que tenga que pasar de la manera menos traumática y con el menor sufrimiento psicológico posible. Para ello a continuación dejamos una serie de consejos:

  • llegada al veterinarioComo primer punto, una obediencia básica en el caso de los perros y un buen habituamiento en el caso de ambas especies (tocar por todo el cuerpo, correcta sociabilización…) lo harán todo más fácil, de ahí la gran importancia del manejo que se les haya dado cuando eran cachorros.
  • En casi todos los casos vuestro compañero ya se huele la visita al veterinario antes de salir de casa, cuanto más acostumbrado esté al transportín, coche, bozal, etc. (punto anterior) mejor, ya que en total serán menos estímulos estresantes si estas maniobras le resultan seguras y conocidas. Otra recomendación es usar feromonas sintéticas de apaciguamiento.
  • Mientras está en la sala de espera es muy importante mantenerle tranquilo, ya que si hay varios animales y uno de ellos está muy excitado acabara por transmitírselo al resto, no siendo bueno para nadie. Además si en ese momento entra otro animalito por la puerta cuya visita al veterinario sea su primera vez se creara automáticamente una experiencia negativa que será difícil de encauzar, además de condicionar el resto de dicha visita. En el caso de los gatitos intentar ser puntual y no llegar mucho antes para que no esté mucho tiempo en la sala de espera con otros gatos y sobre todo perros. Tampoco colocar el transportín en el suelo, mejor sobre otra silla o sobre las rodillas, y siempre tapado con una tela que no le permita ver ni ser visto por el resto de animales. Haciendo todo esto contribuiremos entre todos a que haya un nivel de energía bajo en la sala de espera que beneficiará a todos.
  • Una vez en consulta, lo más importante, y que desgraciadamente vemos mucho en consulta, nunca jamás debes pegarle ni gritarle, sus reacciones son por miedo, y si lo haces, su nivel de incomprensión y estrés subirá, tú debes de estar a su lado sin tampoco pena tampoco ¡Cariño por supuesto! todo el que quieras, un trato tranquilo y positivo siempre será mejor que uno brusco, estresante y negativo. Háblale en un tono normal o bajo, despacio. Dile que realmente no le va a pasar nada malo, hazlo mientras le cubres de halagos, dile que es por su bien y que en breve terminará. Prémiale (caricias, golosinas…) para tratar de reforzar un comportamiento tranquilo o cuando haga bien lo que se le pide, por ejemplo, si necesitamos que esté quieto en una prueba y lo está haciendo bien, después habrá que darle un merecido premio… no obstante, preguntar al veterinario antes de hacerlo dentro de la consulta.
  • En caso de hospitalización será una situación estresante se mire por donde se mire, ya que no podremos estar a su lado, pero podemos ayudarle dejándole algo que le sea familiar como su mantita favorita que contiene su olor, una prenda que huela a nosotros, su juguete…
  • Después de la consulta, especial cuidado en casas en las que conviven más de un gato, cuando llega de la consulta sus compañeros no le reconocen porque ha cambiado su olor, asique habrá que reintroducirlo poco a poco (primero abriremos en transportín en otra habitación y que se huelan a través de la puerta) y con la ayuda de feromonas en difusión. A más tiempo fuera de casa, más paciencia en la reintroducción.

Animales con manejo especial

En muchos casos, se ha de usar relativamente la fuerza e inmovilizar al animal, además de protegeros a vosotros y el propio personal de la clínica (bozales, jaulas de contención…). Los perros o gatos que pasan por episodios de mucho miedo o ansiedad pueden mostrar agresividad, e incluso pueden llegar a perder el control de sí mismos (atacando a cualquiera que ose acercarse un mínimo, orinándose o defecándose encima…) , ésto no sucede porque sean malos, sino por verdadero pánico, esto se acentúa si el animal ha pasado por experiencias traumáticas y si no ha sido bien educado y socializado… en estos casos “límite” son el veterinario y su equipo los que deben evaluar el estado en el que se encuentra el animal y la situación, y son los que decidirán cómo actuar en cada caso de forma individual. Tras hacerlo, debemos seguir sus indicaciones a raja tabla, ya que estos animales necesitarán un manejo rápido y preciso por los riesgos y el bien de todos, incluido el suyo (cuanto antes pase el “mal trago” mejor).

Por supuesto gritos y agresividad sólo agravarán el problema… y el animal además se sentirá traicionado y el doble de agredido, por esto también mejor seguir las indicaciones del veterinario, ya que, aunque en ese momento vuestro compañero “no lo vea”, seréis de muchísima más ayuda y él sufrirá menos.

Por curiosidad… ¡un peludito mentiroso!

Que quede claro que lo que voy a contar a continuación es una anécdota que nos puede pasar pero no es lo frecuente, hay animalitos que cuando están enfermos reciben un torrente de mimos y cuidados, por ejemplo, un perrito que cojea por una herida… tras curársele por completo, el animalito sigue cojeando cada vez que hace algo mal para no ser regañado o simplemente cuando quiere llamar la atención para ser mimado. Si nuestro compi sigue mostrando un comportamiento de “animal dolido” lo primero será sospechar que efectivamente algo no se ha curado como debería y habrá que volver al veterinario, en cuanto le descubramos habrá que cambiar esa asociación estoy malito/ me miman más. No obstante, ¡mimar y querer mucho a nuestro compañero siempre estará indicado!

Un abrazo y esperamos que estas indicaciones nos ayuden un poquito más a todos.

Publicado por CVMedican  Publicado el 08 Jun 
  • Consejos, consulta, consulta veterinaria, obedicencia
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    • Jun 20 2017
    Responder  
    Muy buen post
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      • Jun 20 2017
      Responder  
      Gracias por el comentario!

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