El perro, un gran amigo para el jubilado

17noviembre

El perro, un gran amigo para el jubilado

El artículo que os traemos en esta ocasión es acerca de los perros y su relación con al gente mayor. No puedo evitar pensar en la cantidad de ocasiones que he visto en el metro de Madrid y Barcelona un anuncio en los MUPIS del metro de la soledad y las personas mayores. Y lo peor de todo, es cierto. Y en este sentido, pensando en los propietarios jubilados de las mascotas que acuden a nuestra clínica, me doy cuenta que muchas de estas personas han vivido una vida larga, han criado a sus hijos e incluso nietos, los hay que han triunfado económicamente o laboralmente, pero invariablemente hay algo, que independientemente de su condición social o económica o de su situación personal les une, el cariño que sienten hacia su mascota.

Para ellos es literalmente su familia. Y es que, muchos de ellos encuentran en su mascota su compañía diaria. Más allá de que los hijos vayan a comer a casa los domingos, estas personas encuentran en su mascota una compañía invalorable, que además en muchos casos les hace salir más a la calle o al parque para sacar a pasear a su perro, para comprarle la comida, para traerlos a la clínica, etc. Estos animales cumplen una función social fantástica y además están muy bien atendidos porque para sus propietarios lo son todo.

displasia-de-caderaPor eso, hoy me gustaría llamar la atención a esos matrimonios jóvenes o de mediana edad, que tienen padres o incluso abuelos mayores que se valen perfectamente por sí mismos pero que no tienen toda la compañía que les gustaría, incluso en una pareja de jubilados. Estos abuelos, antes padres, han criado una familia, y de repente, se han quedado en una casa grande para ellos dos. Para todos estos perfiles de persona, os animamos a regalarles un perrito pequeño, preferiblemente adoptado o nacido en una casa particular, antes que comprado. Y si lo compráis, mirad todo cien veces antes. Pedid el certificado de salud del animal, mirad que la cartilla esté firmada y sellada por un veterinario colegiado. Y que os den un contrato de compraventa bien redactado y especificado.

Por supuesto, también puede ser un gato en lugar de un perro. Yo tengo debilidad especial por los gatos, ya que además tengo uno. Sin embargo, he de decir que la gran ventaja que le veo al perro respecto al gato es que el perro tiene que salir a la calle y eso trae consigo que nuestros mayores tengan que salir con ellos e interaccionen socialmente mucho más.

He de decir que los jubilados son por lo general unos dueños muy responsables, que cumplen muy bien lo que se les dice siempre que nos tomemos el tiempo suficiente para explicarles todo.

Aunque la alimentación del perro no es nada estricta y le caen muchos caprichos de la mesa, y en este sentido, si que cabe recordarles que el animal debe de comer su pienso, y por tanto cuando vayáis a visitar a vuestros padres o abuelos con mascota, interesaos por las vacunas, desparasitaciones y alimentación del animal. Esto es algo que he vivido en primera persona. Hace unos años mi abuela, que nunca me pide nada, me pidió un perro por Navidad, por supuesto accedí. Nada más llevárselo, me puse en mi papel de veterinario a explicarle lo que tenía que comer, cada cuanto, etc. por supuesto mi abuela no me estaba escuchando y le puso un plato al perro de arroz y pollo delante de mi cara. Que el perro se comió de mil amores. Los abuelos son así.

Muchas veces un poco de ayuda para el mantenimiento de la salud de su mascota, es algo que los mayores van a agradecer y a valorar.

Por tanto, antes que cualquier regalo material, plantearos que lo que ellos más valoran es la compañía y que una vez más, un animal es una opción fantástica y podéis tener por seguro que ese animal va a estar muy bien cuidado.

Publicado por CVMedican  Publicado el 17 Nov 
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