Guía práctica para propietarios: 10 dudas sobre la diabetes Mellitus

27marzo

Guía práctica para propietarios: 10 dudas sobre la diabetes Mellitus

En la actualidad, la diabetes es una enfermedad que no solo afecta a los humanos, sino que también está presente en las mascotas; con sintomatología clínica similar al compararla con las personas. La DM se ha definido como una enfermedad caracterizada por una deficiencia absoluta o relativa de insulina. Esta enfermedad es común en perros y en gatos; su tratamiento es a base de insulina a lo largo de su vida. La DM se caracteriza por hiperglucemia, provocada por defectos en la secreción de la insulina o una resistencia a la acción de ella para utilizar la glucosa en tejidos blancos o la combinación de ambas causas.

1) ¿Afecta a todos los animales por igual?

En la actualidad, no han sido establecidos criterios para designar un estado de prediabetes, por lo que métodos de diagnóstico utilizados en humanos siguen siendo de gran ayuda para establecer un diagnóstico de DM en perros.

Los perros de mediana edad a ancianos son los más susceptibles a desarrollar la diabetes.

Se puede dar un mayor riesgo de desarrollar diabetes mellitus en las siguientes razas caninas: Keeshond, Caniche, Puli húngaro, Pinscher Miniatura, Samoyedo, Bobtail, Daschund, Springer Spaniel, Alaska Malamute, Schipperke, Schnauzer Miniatura, Spitz Finlandés, Chow chow, West Highland White Terrier, Beagle, Cairn Terrier, Dobermann, Golden Retriever.

La diabetes tipo II en el gato es multifactorial y los factores de riesgo son la edad avanzada, la castración (los machos castrados tienen mayor riesgo), factores genéticos, ya que la raza Burmés tiene mucho mayor riesgo que la raza común europeo, la obesidad, la toxicidad provocada por la hiperglucemia y por la hiperlipemia, la vida sedentaria y las enfermedades crónicas como enfermedad periodontal o infecciones urinarias o cutáneas.

Se ha reportado que los gatos Burmeses sufren una mayor incidencia de diabetes mellitus.

La prevalencia actual de la diabetes mellitus, aunque variable según los países, se sitúa entre 1 de cada 50-100 gatos. En el gato tiene varios aspectos diferentes con respecto al perro; por un lado, el gato puede presentar hiperglucemia de estrés, provocada por ejemplo por una enfermedad, que suele ser transitoria y requiere un manejo diferente al de una diabetes. Además, en la mayoría de los gatos recién diagnosticados la diabetes puede ser reversible si se trata correctamente a tiempo. Finalmente, la dieta más adecuada para los gatos diabéticos es diferente a la del perro; es una dieta baja en hidratos de carbono, que junto con una insulina de acción prolongada, va a permitir controlar la enfermedad y lograr la remisión en muchos casos.

 2) ¿Qué signos muestran normalmente los animales con diabetes?

  • Poliuria y polidipsia

El incremento descontrolado de glucosa en el organismo produce un exceso de orina al tratar de ser filtrada e eliminada por el riñón, ya que se filtra anormalmente agua utilizable; esto consecuentemente provoca un aumento en los requerimientos de agua en el organismo y así induce un aumento en la ingesta de agua.

  • Pérdida de peso

La ausencia de insulina impide que la glucosa sea incorporada en las células, lo cual provoca un incremento de glucosa extracelular y consecuentemente concentraciones elevadas de ésta en el plasma sanguíneo; al no tener acceso a la glucosa para obtener energía, las células del organismo utilizan las reservas de lípidos intracelulares (por ejemplo, en hígado y tejido adiposo); así como proteínas del músculo, provocando la repentina pérdida de peso en el animal.

  • Polifagia

Al no existir glucosa en las células por falta de insulina, se puede producir el aumento de apetito. Si la diabetes no se trata adecuadamente y evoluciona, se puede cetoacidosis (acumulación de cetonas). Además existen complicaciones asociados a la DM, como hepatomegalia, debido a la movilización de reservas de grasa; provocando una acumulación anormal de lípidos en el hígado que produce un hígado graso. La polifagia es menos frecuente en los gatos que en los perros diabéticos; menos de un 30 % de gatos diabéticos tiene polifagia.

  • Cataratas

Otra importante complicación clínica causada por la DM, es la aparición de las cataratas; que pueden desarrollarse en los perros con diabetes, debido a la hiperglucemia existente, lo que ocasiona un acumulo de agua en el cristalino del ojo, dando lugar a la hinchazón y a la rotura de fibras de la lente óptica. Este padecimiento es irreversible y evoluciona rápidamente a ceguera, debido a que la luz no puede penetrar la lente del ojo.

En casos más avanzados de DM hay pérdida de apetito, vómitos, deshidratación, debilidad, hipotermia y coma. En última instancia, la diabetes es una enfermedad que afecta a todos los órganos.

 

3) ¿Cómo se diagnostica la diabetes?

  •  Hemograma

Un hemograma es un rencuentro sanguíneo que permite evaluar las células sanguíneas, y se compone de tres parámetros: 1) hematocrito: representa la relación entre el volumen de eritrocitos y plasma sanguíneo. 2) hemoglobina: que determina la cantidad de hemoglobina expresada en g/dl y el 3) conteo eritrocitario: cantidad total de eritrocitos por mm3 de sangre. Sin embargo, no se considera que existan cambios drásticos en perros diabéticos, pero usualmente se puede observar una disminución en el valor de hematocrito; así como un aumento de leucocitos, debido a la deshidratación o a una infección secundaria respectivamente. Aunque estos resultados deben de tomarse con mucha cautela, dado que dependiendo de la raza puede haber valores de hematocrito y hemoglobina diferentes. En el hemograma, el 50 % de los gatos diabéticos presenta hemoconcentración y un 40 % leucocitosis.

  • Perfil bioquímico general

El perfil bioquímico, al igual que el hemograma, se realiza a través de una muestra de sangre; éste cuantifica: la glucosa, proteínas, urea, colesterol, etc., por lo tanto es considerada una evaluación directa de control glucémico. Los perros diabéticos presentan una concentración de glucosa superior a 200 mg/dl. La gravedad de la sintomatología suele estar asociada a la hiperglucemia. En gatos, los síntomas aparecen cuando la glucemia supera el nivel renal (270 mg/dl), aunque algunos gatos diabéticos pueden tener glucemias inferiores (entre 150-270 mg/dl). Sin embargo, la hiperglucemia y la glucosuria en el gato pueden estar provocadas por estrés, es la denominada hiperglucemia de estrés. Para diferenciar esta última de diabetes mellitus, se puede confirmar la hiperglucemia a lo largo de varios días, o bien, determinar los niveles de fructosamina, que reflejan la glucemia media durante las últimas dos semanas.

En gatos, las enzimas hepáticas (ALT, GGT y FA) suelen estar elevadas, al igual que los triglicéridos y el colesterol por la lipidosis hepática secundaria a la diabetes. Además, puede aparecer azotemia, especialmente en gatos con cetoacidosis, que suele pre-renal, aunque la hiperglucemia crónica puede empeorar un fallo renal pre-existente. En los gatos diabéticos la poliuria y, especialmente la cetonuria favorecen la pérdida de sodio, potasio, cloro y fósforo por el riñón. La hipopotasemia es frecuente en gatos con mal control de la enfermedad y debe tratarse de forma adicional, ya que es responsable de la debilidad grave en algunos de estos gatos.

Adicionalmente puede aplicarse una curva de tolerancia a la glucosa, colectando una muestra sanguínea cada 2 hrs, evaluando la concentración de glucosa plasmática.

  • Uroanálisis

El análisis de orina o uroanálisis, es otra prueba imprescindible para el diagnóstico de DM; en esta prueba se analizará una muestra de orina del paciente. Las propiedades físicas normales en la orina son color amarillo claro, olor leve, densidad baja cuando se presentan grandes volúmenes de orina y una densidad alta cuando los volúmenes de orina son bajos. En cuanto a las propiedades químicas normales de la orina, el pH se encontrará en un rango de 5.5 a 7.5; con una cantidad mínima de proteínas, no debe de contener sangre oculta y la concentración de glucosa debe presentarse en cantidades no detectables; además es usual encontrar bilirrubina en cantidades traza y no deben de existir concentraciones detectables de cetonas.

Para el diagnóstico de DM en perros, la orina debe de presentar las siguientes características: olor dulce, glucosuria (debido a la hiperglucemia, ya que las células renales del túbulo proximal no reabsorben toda la glucosa debido las altas concentraciones en que ésta se encuentra y por lo tanto será excretada) y por último, habrá concentraciones anormales de cuerpos cetónicos.

La presencia de cetonuria indica que hay cetonemia moderada a grave, descarta que se trate de hiperglucemia de estrés y hace necesario que se instaure el tratamiento con insulina lo antes posible. Otros hallazgos en el urianálisis son leucocitos, piuria, sangre, indicativos de infecciones de tracto urinario y proteinuria. Las infecciones de orina son muy frecuentes en los gatos diabéticos, en un 70 % están provocadas por E. coli.

4) ¿Qué otros problemas o complicaciones pueden estar asociados con la diabetes?

Las complicaciones serias, que representan una amenaza para la vida, pueden surgir rápidamente. Afortunadamente, tales complicaciones pueden desaparecer igual de rápido si se acude rápidamente al centro veterinario.

Las complicaciones agudas surgen de azúcares altas en sangre sin control (hiperglucemia) y azúcares bajas en sangre (hipoglucemia) causadas por una falta de coincidencia entre la insulina disponible y la necesaria. En resumen, o se administró demasiado medicamento para la diabetes, o demasiado poco.

Algunas complicaciones agudas requieren atención médica inmediata:

  • Hipoglucemia
  • Estados hiperosmolares hiperglucémicos (HHS)
  • Cetoacidosis diabética (DKA)

Las complicaciones crónicas tienden a surgir con el transcurso de años o décadas. Con frecuencia, existe daño antes de que haya síntomas, así que se recomiendan análisis preventivos de rutina para detectar y tratar los problemas antes de que ocurran o empeoren.

  • Pérdida de visión o ceguera.
  • Daño o insuficiencia renal.
  • Dolor y daño a los nervios.
  • Enfermedad cardíaca y de los vasos sanguíneos.
  • Alta presión sanguínea.
  • Problemas dentales.

5) ¿Qué otras enfermedades tienen los mismos signos que la diabetes?

Al ser signos inespecíficos, los podemos encontrar en diferentes procesos patológicos. Entre ellos, estos síntomas los podemos observar en:

Hipertiroidismo, enfermedad gastrointestinal, parasitosis, insuficiencia pancreática exocrina, insuficiencia renal, neoplasia.

Así mismo, existen diabetes producida por otras causas como: defectos genéticos, enfermedades pancreáticas, endocrinopatías, inducida por fármacos, etc. En aproximadamente el 28 % de los perros diabéticos, la diabetes se desarrolla por un daño pancreático importante, debido, probablemente, a una pancreatitis crónica. A su vez la obesidad es un factor de riesgo para el desarrollo de pancreatitis y, por tanto, de diabetes. De este modo, una dieta alta en grasa puede alterar el metabolismo lipídico y favorecer la aparición de pancreatitis y diabetes en el perro. Por otra parte, el 5-10 % de los perros con hiperadrenocorticismo desarrolla diabetes mellitus. La acromegalia, sin embargo, es una enfermedad poco frecuente en el perro. Tanto los glucocorticoides como los progestágenos se encuentran entre las causas iatrogénicas de la resistencia a la insulina que podrían conducir a una diabetes.

También debemos tener en cuenta la hiperglucemia en diabetes gestacional y en la fase de diestro, se presenta debido a que la progesterona induce resistencia a la insulina.

6) ¿En qué consiste el tratamiento de la DM

El tratamiento se lleva a cabo para restablecer la calidad de vida del animal, minimizando las complicaciones que conllevan esta enfermedad y sobre todo se debe de evitar llevar al animal a un estado de hipoglucemia. Un estadio de hipoglucemia grave, producida por una sobredosis de insulina puede causar daños irreversibles en el cerebro e incluso la muerte.

El tratamiento para DM, se ha dividido en casos con complicaciones y casos sin complicaciones. Dependiendo de su gravedad, el caso de DM complicado o descompensado es cuando el paciente requiere de un tratamiento inmediato o de urgencia; mientras que el paciente con DM sin complicaciones, es aquel en el que pueden llevar un tratamiento en casa. Sin embargo, en ambos casos debe de existir una buena comunicación entre el propietario del paciente y el veterinario tratante; esto con la finalidad de llevar un control adecuado de la enfermedad y evitar un desenlace fatal.

Insulinoterapia:

  • GATOS: Comenzar el tratamiento con insulina lenta (Caninsulin) a dosis de 1 UI/gato cada 12 horas en gatos de menos de 4 kg y 1,5-2 UI/12 h en gatos de más de 4 kg; o bien comenzar con 0,2-0,5 UI/kg/12 h. La dosis media de Caninsulin que necesitan los gatos diabéticos para tener buen control de la enfermedad es de 0,6 UI/kg. Se debe indicar al propietario que Caninsulin se comercializa en 40 UI/ml, mientras que las insulinas humanas son todas de 100 UI/ml por lo que debemos evitar confusiones y no usar jeringas U100 para calcular unidades U40 de Caninsulin.
  • PERROS Normalmente la primera elección al escoger la insulina en perros es la insulina porcina (Caninsulin), ya que tiene una estructura molecular idéntica a la del perro y se minimiza el riesgo de formar anticuerpos antiinsulina. Se suele comenzar con una insulina de duración de acción intermedia como es la insulina lenta porcina. Se recomienda siempre empezar con una dosis baja de 0,3-0,5 UI/kg cada 12 horas e ir adaptándolo a las necesidades.
  • Las zonas donde se aplica la inyección deben de alternarse frecuentemente, para evitar la formación de hematomas y procesos inflamatorios; las zonas subcutáneas dorso-lumbar resultan muy apropiadas y efectivas en perros.
  • Las preparaciones de insulina se comercializan sólo en dosis de: 40 unidades/ml y 100 unidades/ml.
  • La insulina es estable a temperatura ambiente durante 18 meses; sin embargo es muy recomendable que los viales de reserva sean mantenidos a 4 o
  • Antes de que la insulina sea administrada, debe de agitarse suavemente hasta generar una suspensión homogénea, para evitar errores en la dosificación. Es muy importante verificar la fecha de caducidad para evitar administrar medicamento caducado.
  • Existen factores que Influyen en la absorción de insulina, entre ellos están: la vía de administración; por ejemplo, por vía cutánea, la localización de la inyección, el estado de la piel, el volumen y concentración de insulina son importantes en la absorción del medicamento.
  • ¿Qué debo hacer si he administrado o creo haber administrado demasiada insulina y creo que mi mascota tiene unos niveles muy bajos de glucosa en sangre (hipoglucemia)?
    Póngase en contacto con su veterinario y explíquele la situación. Vigile a su animal cuidadosamente para detectar los signos de una concentración baja de azúcar en sangre (hipoglucemia): Hambre, Intranquilidad, Temblores, Inestabilidad, Está muy tranquilo o somnoliento. Si observa cualquiera de estos signos, intente animar a su perro a comer un poco de alimento y, si no lo consigue, frote un poco de solución de glucosa o de miel en las encías de su mascota. Si su mascota rehúsa comer, adminístrele glucosa lo antes posible. Mantenga siempre una fuente de glucosa preparada para elaborar una solución cuando sea necesario: por ejemplo glucosa en polvo que podrá mezclar con agua del grifo. Proporcione una cucharada de postre de glucosa por cada 5 kg de peso corporal. Administre la solución muy cuidadosamente, especialmente si su mascota no puede tragar bien o si está inconsciente. Asegúrese de que la solución no acabe en el tracto respiratorio. Si su mascota está inconsciente o no puede tratar, frote la glucosa en polvo sobre las encías y especialmente debajo de la lengua. Vigile sus dedos para evitar una mordedura accidental. Tan pronto como su mascota muestre signos de recuperación, proporciónele una pequeña cantidad de su alimento normal. Vigile a su mascota de cerca y consulte con su veterinario de inmediato.

Dieta:

Con una dieta adecuada, se alcanza y mantiene un peso corporal ideal y se reduce la hiperglucemia postprandial. La dieta es especialmente importante en los gatos diabéticos obesos, ya que ésta produce resistencia a la acción de la insulina y es responsable en muchos casos de la aparición de la enfermedad. Esta resistencia es reversible, por lo que la pérdida de peso en los gatos obesos favorece la remisión de la enfermedad. Las dietas indicadas para perros diabéticos, ricas en fibra y bajas en grasa, son útiles también en el gato diabético, ya que reducen la absorción de glucosa, ayudan a perder peso y favorecen la saciedad y el tránsito intestinal; aunque si el gato está delgado, no se recomiendan inicialmente. Sin embargo, la dieta más recomendable para el tratamiento de la diabetes felina es un alimento bajo en hidratos de carbono y alto en proteínas. Actualmente, sólo se recomienda el uso de dietas ricas en fibra en gatos diabéticos con enfermedades que responden a la fibra como el estreñimiento, o en aquellos en los que esté contraindicada una dieta alta en proteínas (insuficiencia renal).

animal-3182908_640Los alimentos húmedos o enlatados son preferibles respecto a los secos, ya que suelen tener menos contenido en hidratos de carbono. El momento ideal para administrar la comida es que se haga junto con la insulina, es decir, cada 12 h.

Las dietas recomendadas en perros diabéticos son aquellas con un alto contenido en fibra, cuyo principal beneficio es la disminución de la absorción de la glucosa y la reducción de la demanda de insulina. Ayudan a los perros obesos a perder peso y al control de la glucemia. Sin embargo, en perros con un peso inferior a su peso ideal el uso de estas dietas no se recomienda inicialmente ya que el objetivo es recobrar el peso inicial del animal. Por ello debemos usar dietas de alta digestibilidad y palatabilidad, que tienen un contenido calórico más alto y pueden ayudar al aumento de peso.

La situación ideal consiste en administrar la comida y la insulina de forma que la actividad máxima de la insulina exógena se corresponda con el periodo postpandrial. A efectos prácticos, se suele administrar la mitad de la comida diaria por la mañana y al mismo tiempo la dosis de insulina de la mañana. Aproximadamente 12 horas después se administra la otra mitad de la comida y la segunda dosis de insulina.

Ejercicio

La obesidad no necesariamente es condicionante para desarrollar DM en perros, como sí lo es en humanos y gatos; sin embargo es importante mantener un peso adecuado del paciente, ya que un perro con sobrepeso u obesidad es más propenso a contraer DM y otras complicaciones. En pacientes con DM, se recomienda que se someta a un régimen de ejercicio, el cual deberá ser constante, pero sin llegar a producir fatiga. También es necesario mantener un equilibrio entre el consumo de alimento, dosis de insulina y frecuencia e intensidad del ejercicio. Tanto el ejercicio y la terapia con insulina ayudan a disminuir la glucosa en sangre, por lo que se debe de evitar que el paciente sufra una descompensación metabólica por un estadio de hipoglucemia en el organismo. De tal modo, similar que en humanos, los cambios en el estilo de vida del paciente serán benéficos para el desarrollo y control de la DM.

7) ¿Cuál es la esperanza de vida de un animal diabético?

Lo más probable es que un animal que tenga diabetes necesite recibir insulina por el resto de su vida. Además, debe tener una dieta adecuada a su condición y realizar actividad física de acuerdo con las indicaciones del profesional de la salud.

Un perro o gato diabético que recibe el tratamiento correcto tiene una esperanza de vida similar a la de sus homólogos sanos.

La consulta permanente con un veterinario de confianza le ayudará a proporcionar a su mascota la calidad de vida que se merece.

Los animales diabéticos deben ser evaluados semanalmente durante el primer mes y cada 15-21 días hasta que se consiga un buen control de la enfermedad, normalmente en los tres primeros meses. Después y hasta los seis meses posteriores al diagnóstico, se deben hacer mensuales, por si la enfermedad remite. A largo plazo, una revisión cada 3-4 meses puede ser suficiente.

Qué hay que tener en cuenta en las revisiones:

  • Los síntomas (polidipsia, poliuria, polifagia).
  • El peso (en obesos se debe reducir hasta alcanzar el ideal, en gatos con peso normal mantenerse y en delgados incrementarse).
  • Los hallazgos del examen físico.
  • La glucemia puntual (preferiblemente nadir, entre 6 y 8 horas después de la insulina).
  • Los niveles de fructosamina.

Las curvas de glucemia se realizan sólo para alcanzar un buen control de la enfermedad; se pueden realizar en casa o en el hospital. El estrés puede hacer que la interpretación de las curvas sea difícil; por lo que si se hacen en casa, los gatos están menos estresados, comen mejor y son más fiables.

8) ¿Debe mi perro diabético seguir recibiendo sus vacunas anuales?
Para su mascota diabética, la administración de sus vacunas anuales es totalmente segura. De hecho, esta visita anual también proporcionará a su veterinario una buena oportunidad para hacer un chequeo completo a su mascota. Manteniendo sana a su mascota diabética, habrá menos fluctuaciones en sus necesidades de insulina.

9) ¿Es seguro que a un perro con diabetes mellitus se le administre un anestésico general?
Normalmente, los animales necesitan tener el estómago vacío antes de ser anestesiados. Una mascota diabética que no haya sido alimentada necesitará mucha menos insulina. Su veterinario le aconsejará cuánta insulina proporcionar a su mascota antes de admitirla, o quizás quiera administrar una dosis reducida de insulina por usted. Generalmente, a una mascota diabética se le suele administrar fluidoterapia intravenosa durante la anestesia. Se trata de una forma de proporcionar líquidos al animal cuando no puede beber. A parte de necesitar una cantidad reducida de insulina y de fluidoterapia (que también se proporciona a los animales no diabéticos cuando están anestesiados), su perro diabético no corre un riesgo superior, con respecto a uno normal de la misma edad, debido a la anestesia.

10) ¿Cuál es el pronóstico de la diabetes mellitus en mi mascota?

La diabetes mellitus es una enfermedad crónica. El pronóstico varía con cada mascota, pero la diabetes es una enfermedad compleja donde juegan muchos factores, el cumplimiento del tratamiento, el carácter del animal, etc. Determinan el pronóstico, que no es igual en todos los pacientes.

Publicado por CVMedican  Publicado el 27 Mar 
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