Mascotas y familia: jugando con gatos (primera parte)

18julio

Mascotas y familia: jugando con gatos (primera parte)

Hoy en mascotas y familia os traemos el primero de los artículos sobre un tema muy importante y a la vez divertido para mejorar la relación con vuestro compañero gatuno: ¡El juego! Muchas veces pensamos, “jo, mi gato es un vago” o “es que a mi gato no le gusta jugar…” ¡nada más lejos de la realidad!, todos los gatos juegan, cierto que unos más que otros, hay gatos que son verdaderos terremotos y gatos más dormilones o tranquilos, pero todos ellos juegan a lo largo del día, ya que para ellos no sólo es “juego” y adquiere una importancia más profunda.

No debemos olvidar que el gato es una especie que vive a día de hoy con nosotros porque ha sufrido un proceso de “autodomesticación”, es decir, fueron ellos los que se acercaron a nosotros obteniendo beneficio a la vez que lo obteníamos nosotros, un ejemplo sencillo, ellos cazaban ratones en los graneros, y a la vez que ellos obtenían comida, nosotros nos librábamos de plagas. Posteriormente, poco a poco fue regalándonos sus ronroneos para que, pasados unos años, se convierta en uno más en los hogares de todo el mundo. Por esto también, erróneamente de lo que se cree, un gato no es ni será como un perro, son distintos, con distintos orígenes, distintos comportamientos, distinta forma de alimentarse y distinta forma de comunicarse, asique también tendrán diferente forma de jugar.

Importancia del juego en los gatos

jugar cachorrosEn la etapa de cachorro, mientras está con su madre y hermanos, aprende a manejar una presa, a medir sus fuerzas, a practicar de cara a conflictos, así como algo muy importante que es a controlar su fuerza. Si se pasa o se excita demasiado causará daño y esto será corregido por la madre con el objetivo de no fomentar la agresividad en el más fuerte, y el miedo en el vencido, el resultado es que jugando, el gatito, conseguirá controlar su fuerza y aprenderá a manejar sus uñas y dientes en lo que llamamos “marcar” que es la inhibición de la mordida y la retractilidad de las uñas. Posteriormente esto le servirá para comunicarse también con nosotros, por ejemplo, cuando no quiere ser acariciado, sólo nos da un aviso sin causar daño (nos pone la pata con las uñas retraídas encima de la mano o nos hace amago de morder), por supuesto, si un gato que avisa de esta manera es ignorado durante mucho tiempo, puede reemplazar lo que aprendió y sustituirlo, ya que sólo le respetamos cuando nos hace daño, lo que después derivará en un castigo o regañina por nuestra parte que no entenderá y sólo perjudicará su confianza en nosotros. Por esto también, entre otras cosas, es muy importante que los cachorros pasen mínimo 2-3 meses en la camada con su madre.

Si tenemos un gatito pequeño (a las 3 semanas empiezan a jugar con sus hermanos y con casi todo lo que se les ponga por delante) veremos que se abalanza contra los juguetes cazándolos y poniéndose boca arriba mientras los muerde y propina patadas, no poner como objeto de estos juegos manos y pies, más bien rechazar este comportamiento dándole un toquecito en la nariz y dejando de jugar, estará bien si lo hace con un juguete sin tampoco excitarse demasiado, ya que su madre también corregiría ese exceso.

Le sirve también de entrenamiento para la caza, el gato es cazador y depredador por naturaleza, su dieta se basa en proteína de origen animal de alta calidad, además, como bien sabemos es todo un gourmet, y para obtener el alimento más fresco y en ausencia de contaminación, su naturaleza le dicta que ha de cazar. Este entrenamiento empieza con su madre, cuando tiene la ocasión de cazar intentará llevar algunas de sus presas aún vivas a los gatitos, de manera que sean ellos los que aprendan a manejarla.

gato cazaEste punto también es importante para entender por qué un gato “juega” de adulto con sus presas, es un comportamiento que en ocasiones, a nosotros los humanos, nos puede parecer duro… pero para él forma parte de su entrenamiento, y por ende, su supervivencia, su biología le dicta que ha de mantenerse en forma y con los reflejos bien activos.

Tener este punto que acabo de decir es importantísimo a la hora de jugar con un gato, y más en el caso de los adultos, ya que su juego estará basado principalmente en la caza, por ello, y como contaré en las próximas entradas, hemos de simular el comportamiento de sus presas de forma que al gato se estimule visual y auditivamente. 

El propio gato será el que busque actividad, un gato obeso por norma no será feliz, los gatos están verdaderamente diseñados para tener movimientos ágiles, rápidos y precisos. Muchas veces veremos a nuestro gato correr como loco por la casa saltando, sobre todo por la tarde-noche o noche, esto es debido a esa necesidad, a que el gato realmente necesita moverse porque está en su naturaleza… los gatos por sí mismos no escogerían vivir en un piso, pero lo toleran, y haciéndolo su territorio se sentirán especialmente ligados a él, desde luego a día de hoy la calle alberga demasiados peligros para ellos. Si se puede, lo mejor para él será poner en la casa rascadores, estanterías, etc. para ampliar la superficie útil y como enriquecimiento ambiental (próximos artículos).

Hay algo más que el gato sabe, la actividad es una excelente previsora de enfermedades y liberadora de estrés. En clínica, cada vez vemos más casos de enfermedades endocrinas en gatos, por ejemplo diabetes, que en la mayoría de los casos puede prevenirse con una alimentación adecuada y juego, además, en el caso de ya padecerla mejorará su pronóstico.

Aquí hago una mención de algo muy interesante pensando más en el beneficio del juego para nosotros como responsables de su salud, si conocemos su forma y sus hábitos de juego, el día que se muestre inapetente o que haga algo distinto, será un posible signo de que algo no va bien o posible enfermedad, poniéndonos antes en alerta, ya que los animales tienden a ocultar de manera natural cualquier signo de debilidad o enfermedad que les haga parecer vulnerables, de esta forma conoceremos a nuestro compañero y sabremos que algo no marcha bien ante cualquier cambio en su actitud.

Cada vez que juguemos con nuestro compañero habrá un beneficio gato-humano, para ambas especies son momentos agradables que nos sacan alguna que otra sonrisa, reforzando la relación y ayudando a conocerse mejor.

Esto no es jugar…

esto no es jugarEn muchos casos lo que el humano llama “jugar”, no lo es… o no es la forma más adecuada, obligar al gato poniéndolo patas arriba y rascarle efusivamente la tripa para “irritarle” y que  nos muerda no es jugar, o tumbarle empujándole con las manos, o intentar que cace nuestra mano mientras le damos golpecitos en la cara o frente, o agarrarle el hocico y movérselo… etc. En todas estas circunstancias es altamente probable que el gato responda con arañazos y mordiscos que, además de significar que el animal no está cómodo, generarán cada vez respuestas más violentas pudiendo ser peligroso y deteriorando nuestra relación.

Tampoco debemos dar con los juguetes al gato en la cabeza para que “nos haga caso” o “que se entere”, si quiere jugar y sabemos llamar correctamente su atención será él el que se acerque a nosotros.

Por último, no debemos acariciar a los gatos cuando jugamos con ellos, su cabeza, su atención y todo su ser están puestos en modo “gran felino salvaje depredador on” y, aparte de que a él le supondrá un fastidio, por norma general no será bienvenido un mimo en estos momento, siendo lo mejor que nos pueda pasar que nos ignore.

¿Con qué frecuencia debería jugar mi gato?

Ver a tu gato durmiendo gran parte del día no es algo malo, los gatos duermen más horas que nosotros, cuando son muy pequeñitos duermen unas 20h diarias, y cuando son adultos es cuando más varían las horas de sueño dependiendo de cada individuo, de media serán unas 15h, después cuando sean más abueletes volverán a aumentar ese número de horas y a llevar una vida más tranquila que sus congéneres más jóvenes.

Se recomienda jugar con un gato unas 4 veces al día en periodos de unos 10 min (ambos parámetros pueden variar dependiendo de cada gato), así que, al contrario de lo que se suele pensar, si estamos muchas horas fuera de casa es muy posible que a nuestro gato le falten estímulos, y si además tiene la comida puesta todo el día de manera accesible es muy posible que acabe ganado peso, ya que a veces comerá por aburrimiento… más adelante comentaremos ideas para mejorar esta situación.

En la próxima entrada daremos respuesta a por qué un gato no juega y os explicaremos qué le sucede a un gato con obesidad. Esperamos que os haya gustado esta entrada y en las próximas os seguiremos contando más cositas sobre el juego con vuestros compañeros felinos  ¡un abrazo!

Publicado por CVMedican  Publicado el 18 Jul 
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