Piómetra

17junio

Piómetra

Piómetra es el término que se utiliza para describir el acúmulo de material purulento en el interior del útero. La distensión uterina con contenido estéril se denomina hidrómetra (secreciones acuosas) o mucómetra (secreciones mucoides) o hemómetra (secreciones sanguinolentas).

CONSIDERACIONES GENERALESY FISIOPATOLOGÍA CLÍNICAMENTE RELEVANTE

La piómetra es una enfermedad potencialmente mortal asociada a hiperplasia endometrial quística. La hiperplasia endometrial quística y la piómetra se desarrollan durante el diestro.

En ocasiones se retrasa el diagnóstico y permanece irreconocida hasta el anestro. El diestro normal en una perra no gestante dura aproximadamente 70 días. El útero recibe influencia de la progesterona producida por los cuerpos lúteos ováricos. La progesterona estimula el crecimiento y la actividad secretora de las glándulas endometriales y reduce la actividad del miometrio. La hiperplasia endometrial quística es una respuesta uterina anómala que se desarrolla durante el diestro (fase luteínica del ciclo), cuando la producción de progesterona ovárica es elevada, o cuando se administra progesterona exógena. Una influencia excesiva de la progesterona, o una respuesta excesiva a ella, produce que el tejido glandular uterino se vuelva quístico, edematoso, engrosado e infiltrado por linfocitos y células plasmáticas. En la hiperplasia endometrial quística se acumulan fluidos en las glándulas endometriales y en la luz uterina. El drenaje del útero está obstaculizado por la inhibición de la contracción del miometrio inducida por la progesterona. Este ambiente alterado del útero permite la colonización bacteriana y la piómetra. El riesgo de desarrollar una piómetra antes de los 10 años de edad que presenta una perra intacta es del 23%-25%.

La piómetra felina es menos frecuente que la canina, porque el desarrollo de los cuerpos lúteos requiere cópula u ovulación inducida artificialmente.

La infección es la causante de la morbilidad y mortalidad asociada a la piómetra. La respuesta leucocitaria frente a las bacterias se encuentra inhibida en el útero bajo influencia de la progesterona.

Los animales pueden deshidratarse y adquirir un estado tóxico. Si no se trata la piómetra se puede desarrollar septicemia y endotoxemia. La compresión o la sobredistensión del útero pueden producir que el contenido uterino se filtre por los oviductos y ocasione peritonitis. También se puede producir una torsión del útero distendido.

DIAGNÓSTICO

Presentación clínica

La piómetra afecta a las perras con mayor frecuencia que a las gatas. Los gatos de pelo corto y los siameses están más afectados que otras razas. La piómetra suele producirse en perras y gatas enteras y mayores (6-11 años de edad; media, 9 años); sin embargo, puede producirse también en animales más jóvenes a los que se les ha administrado estrógenos (perros) o progestágenos (gatos) exógenos. Las perras nulíparas tienen un riesgo moderadamente mayor de desarrollar piómetra que las perras primíparas y multíparas.

Anamnesis

La piómetra suele producirse varias semanas (es decir, en gatas 1-4 y en perras 4-8) después del estro o después de inyecciones abortivas o administración exógena de estrógenos o progestágenos. El animal puede presentar un flujo vaginal purulento o sanguinolento. Otros presentan distensión abdominal obvia, fiebre, anorexia parcial o total, letargia, poliuria, polidipsia, vómitos, diarrea y/o pérdida de peso. Los animales con piómetra cerrada presentan vómitos y diarrea con mayor frecuencia.

Hallazgos en la exploración física

Puede apreciarse un flujo vaginal purulento o teñido de sangre si el cérvix está abierto. La distensión uterina puede detectarse por palpación abdominal. La deshidratación es frecuente. Los animales con septicemia o endotoxemia pueden presentar shock, hipotermia y/o un estado moribundo.

Diagnóstico por imagen

El útero lleno de líquido debe detectarse en radiografías y/o ecografías abdominales. El útero distendido se localiza en el abdomen caudal y puede desplazar a los intestinos en dirección craneal y dorsal. La piómetra abierta o la rotura uterina pueden ocasionar que el útero no se detecte radiográficamente. Pueden apreciarse signos de rotura uterina y peritonitis (es decir, pérdida de visualización de serosas).

Es importante descartar una gestación. La confirmación radiográfica de una piómetra puede no ser posible hasta los días 41-43 después de la ovulación. En las radiografías la calcificación fetal se puede apreciar tras aproximadamente 45 días de gestación. La ecografía puede detectar las estructuras fetales, evaluar la viabilidad fetal, identificar el fluido uterino y determinar el grosor e irregularidades de la pared uterina.

La piómetra, hidrómetra, mucómetra y hemómetra pueden tener una apariencia similar en la ecografía y radiografía.

Sin embargo, aunque la mucómetra y la hidrómetra se asocian típicamente a un fluido anecoico en la luz uterina, el fluido asociado a la piómetra es ecogénico.

Hallazgos de laboratorio

Puede haber anomalías metabólicas. Los hallazgos del hemograma más frecuentes son neutrofilia con desviación a la izquierda, monocitosis y toxicidad leucocitaria. Con frecuencia se obtienen recuentos leucocitarios normales en caso de piómetra abierta. La leucopenia puede indicar una infección desmesurada y septicemia o secuestro de neutrófilos en el útero. La neutrofilia y la linfopenia son directamente proporcionales a la gravedad de la enfermedad. Pueden aparecer ligeras anemias y alteraciones de la coagulación.

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

Los diagnósticos diferenciales incluyen mucómetra, hidrómetra, hemómetra, hidrocolpos, piovagina, gestación, metritis, placentitis, torsión uterina y peritonitis. Un porcentaje elevado de neutrófilos en cayado, una elevación de la proteína C reactiva y de la fosfatasa alcalina y los signos clínicos de enfermedad hacen más probable la piómetra que la mucómetra.

TRATAMIENTO MÉDICO

tacto perrosLa evacuación médica del útero con prostaglandina (PGF2) no es apropiada en pacientes críticos, porque la evacuación no es inmediata ni completa.

El tratamiento médico con antibióticos durante 2-3 semanas y PGF2 o preferiblemente aglepristona (antiprogestágeno) combinado con cloprostenol (PG sintética) sólo debe considerarse en animales con alto valor como reproductores y pacientes que no pueden ser sometidos a una anestesia por otras patologías. El tratamiento médico es más apropiado para animales con piómetra abierta. Puede ser necesaria más de una serie de inyecciones de prostaglandina. Los propietarios deben ser informados de que el tratamiento con PGF2 no está aprobado para su empleo en perros y gatos y que puede haber complicaciones serias (p. ej., rotura uterina o filtración de contenido intraluminal en el abdomen y sepsis). Los efectos adversos a corto plazo (30-60 minutos) incluyen jadeo, salivación, emesis, defecación, micción, midriasis, formación del nido, tenesmo, lordosis, vocalizaciones y aseado intenso.

Dosis altas de prostaglandina pueden causar ataxia, colapso, shock hipovolémico, dificultad respiratoria o muerte. El tratamiento con PGF2 puede disminuir la fertilidad. El tratamiento combinado con aglepristona y cloprostenol durante 15 días se ha documentado como seguro y efectivo, con pocos efectos adversos. El flujo vulvar se incrementa y los signos clínicos empiezan a mejorar a las 24-48 horas de la inyección inicial de aglepristona.

TRATAMIENTO QUIRÚRGICO

El tratamiento (OHE) no debe retrasarse más de lo estrictamente necesario. La morbilidad y mortalidad se asocian a anomalías metabólicas concurrentes y disfunción orgánica.

La cirugía no debe retrasarse más de unas pocas horas, mientras se instaura el tratamiento médico (es decir, fluidoterapia), sobre todo en pacientes con piómetra cerrada. Deben monitorizarse antes de la cirugía el volumen urinario, la glucosa y las arritmias cardíacas. Deben corregirse antes de la cirugía las alteraciones en el estado de hidratación y equilibrio electrolítico y ácido-base, si fuera posible. Debe administrarse IV un antibiótico de amplio espectro.

CUIDADOS Y EVALUACIÓN POSTOPERATORIOS: Preguntas frecuentes

¿Qué cuidados necesita mi animal después de la intervención?

En las siguientes 24-48 horas a la intervención se recomienda la hospitalización y monitorización del paciente para descartar signos de sepsis o shock, deshidratación y desequilibrios

ácido-base o electrolíticos. La hipoproteinemia o anemia graves pueden requerir transfusiones de plasma o sangre, respectivamente.

La fluidoterapia debe continuarse después de la cirugía, hasta que el animal coma y beba con normalidad.

Una vez en casa los signos de molestias abdominales, temperatura elevada o dolor sugieren peritonitis, por lo que si detecta alguno de estos síntomas en su animal póngase en contacto de inmediato con su centro veterinario.

La terapia antibiótica y analgésica ha de seguirse según las indicaciones del veterinario, al igual que el número de revisiones y cuidado de la herida quirúrgica. En cada caso debemos adaptarnos a las necesidades de cada animal de forma personalizada.

¿Qué complicaciones pueden presentarse?

Las complicaciones asociadas a la OHE no esencial también pueden producirse tras una OHE debida a piómetra.

Entre el 5% y 8% de los pacientes mueren a pesar de un tratamiento adecuado, sobre todo si ha habido rotura uterina (57%).

Puede haber septicemia, endotoxemia, peritonitis y piómetra cervical o del muñón. La piómetra del muñón se asocia a tejido ovárico residual. En estos casos debe escindirse el muñón remanente y el tejido ovárico residual. Otras complicaciones incluyen anorexia, letargia, anemia, pirexia, vómitos, ictericia disfunción hepática, disfunción renal y tromboembolismo. La mayoría de las complicaciones se solucionan 2 semanas después de la cirugía.

¿Qué pronóstico tiene esta enfermedad?

Si no se aplica un tratamiento médico ni quirúrgico suele producirse la muerte. Algunos animales se recuperan espontáneamente debido a la regresión del cuerpo lúteo y el drenaje uterino, pero la recurrencia de la piómetra en el siguiente diestro es frecuente. La piómetra suele persistir o recurrir después del tratamiento con prostaglandinas en perros (77% de las perras a los 27 meses). Sin embargo, entre el 40% y 74% de las perras y el 81% de las gatas tienen una camada normal después del tratamiento con prostaglandinas. El pronóstico después de la cirugía es bueno si se evita la contaminación abdominal, se controla el shock y la sepsis, y se revierte el daño renal mediante fluidoterapia y eliminación de los antígenos bacterianos. La muerte puede deberse a anomalías metabólicas graves. Las tasas de mortalidad después del tratamiento quirúrgico de la piómetra oscilan entre el 5% y el 8%.

Publicado por CVMedican  Publicado el 17 Jun 
  • diagnóstico, enfermedad, Piometra
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