Principales patologías ortopédicas juveniles

01febrero

Principales patologías ortopédicas juveniles

Los perros y gatos se ven afectados por muchos tipos de problemas ortopédicos. Algunos de ellos comienzan a una edad temprana, con lo que sus consecuencias pueden perdurar durante toda la vida del animal. De especial importancia son las patologías articulares juveniles debido al probable desarrollo de la osteoartritis secundaria, que es una causa común de dolor crónico y cojera en perros adultos.

Aunque estos síntomas clínicos pueden presentarse con diferentes condiciones y deformaciones congénitas, las patologías ortopédicas comúnmente encontradas en pacientes jóvenes incluyen la displasia de cadera, displasia de codo, luxación medial de rótula, osteocondritis disecante (OCD) del hombro y la panosteítis.

DISPLASIA DE CADERA

displasia de caderaEsta patología está causada por muchos factores, principalmente genéticos y ambientales, que afectan a la articulación de la cadera o coxofemoral. Se da con mayor frecuencia en perros de razas grandes o medianas, con rápido crecimiento (por ejemplo, Rottweiler, Labrador Retriever, Golden Retriever, Pastor Alemán, San Bernardo), pero también puede afectar a perros de razas pequeñas e incluso a gatos.

Los factores causantes originan una mayor laxitud de la articulación, que posteriormente conduce al desarrollo anormal del acetábulo y el fémur, lo que se traduce en la aparición de inflamación de la articulación de la cadera u osteoartritis.

El diagnóstico en pacientes jóvenes se basa en signos clínicos (por ejemplo, dificultad para levantarse, balanceo de los miembros posteriores, dolor, subluxación y laxitud de la cabeza femoral [valorable con la prueba de Ortolani]) junto con los hallazgos radiológicos que confirman la displasia de cadera (que son subluxación de la articulación, incongruencia de las superficies articulares y principio de cambios degenerativos y de remodelación de la articulación).

displasia de cadera 3El tratamiento depende de la gravedad de los signos clínicos; si es leve, puede plantearse un enfoque o manejo no quirúrgico del problema (por ejemplo, con controles de peso, medicamentos antiinflamatorios no esteroideos [AINEs], suplementos, modificación del ejercicio, fisioterapia). En caso que el paciente muestre una gravedad severa de los síntomas clínicos, puede necesitar un enfoque quirúrgico del problema, conjuntamente con el manejo anteriormente comentado. Algunas de las técnicas quirúrgicas que se utilizan se realizan durante las etapas tempranas de la enfermedad, antes de alcanzar incluso la madurez ósea y el desarrollo de osteoartritis. De esta forma se trata de evitar la aparición de signos clínicos y limitar la progresión de la enfermedad. La selección de casos es importante, ya que algunos factores (por ejemplo, la edad, subluxación y reducción de ángulos, cobertura acetabular de la cabeza femoral) pueden afectar al éxito de estos procedimientos quriúrgicos (por ejemplo, sinfisiodesis púbica juvenil, triple osteotomía pélvica o doble osteotomía pélvica). Los procedimientos de rescate, es decir, los que se realizan una vez el paciente presenta signos clínicos severos y remodelación articular (por ejemplo, reemplazo total de la cadera con prótesis o escisión del cuello y la cabeza femoral) se reservan para casos graves que no responden a los tratamientos conservadores, y en este caso se llevan a cabo una vez ha cesado el crecimiento del animal y se ha completado su desarrollo.

DISPALSIA DE CODO

La displasia de codo es un térmico genérico utilizado para describir varios mecanismos cuyo efecto conjunto conduce a la inflamación y degeneración de la articulación del codo (osteoartritis). Entre estos mecanismos se incluyen la no unión del proceso ancóneo, fragmentación del proceso coronoides, osteocondritis disecante del cóndilo humeral e incongruencia de la articulación, ya sea húmero-radial o húmero-cubital. La mayoría de los pacientes se ven afectados solamente por uno o dos de estos mecanismos al mismo tiempo, el más frecuente es la afectación del proceso coronoides medial (con o sin fragmento suelto). Las causas de su aparición son multifactoriales, entre ellos principalmente los factores genéticos y ambientales.

displasia de codoLos perros se presentan con cojera uni o bilateral, rigidez de las extremidades anteriores con derrame articular, dolor y disminución de la amplitud del movimiento de la articulación del codo. En los perros mayores de los 5 meses de edad, las radiografías de la articulación pueden mostrar una línea radiolúcida (blanca) en el proceso ancóneo, un defecto articular en la cara medial del cóndilo articular, esclerosis y embotamiento del proceso coronoides medial, cambios degenerativas o incongruencia en el conjunto de la articulación. La utilización de técnicas avanzadas de diagnóstico por imagen (por ejemplo, TC) ayudan a la visualización del proceso coronoides, que puede aparecer fragmentado o esclerótico y suele estar asociado a la formación de osteofitos (o fragmentos de sobrecrecimientos óseos debidos a la osteoartrosis) o a la aparición de irregularidades en la superficie articular del radio.

Inicialmente el tratamiento de elección de la enfermedad primaria es no quirúrgico, mediante control del peso, administración de analgésicos o suplementos, modificación del ejercicio o realización de sesiones de rehabilitación y fisioterapia. En animales que no responden al tratamiento conservador, se recomienda realizar la artroscopia para la eliminación de los fragmentos sueltos y desbridar el cartílago alterado. La respuesta al tratamiento quirúrgico puede variar y es importante tener en cuenta que el desarrollo de osteoartritis en la articulación continúa a pesar del tratamiento. Otras opciones de tratamiento quirúrgico incluyen la osteotomía subtotal del proceso coronoides (SCO), osteotomía de deslizamiento del húmero (SHO), osteotomía cubital abductora proximal (PAUL) o procedimiento de liberación cubital del bíceps  (BURP).

El manejo de las articulaciones con osteoartritis significativa puede realizarse desde un enfoque no quirúrgico (por ejemplo, con pérdida de peso, administración de medicación analgésica o suplementos, modificación del ejercicio o sesiones de fisioterapia) o quirúrgico (reemplazo total del codo con prótesis). Cuando hay lesiones asociadas de osteocondritis disecante se recomienda realizar artroscopia para la eliminación de la solapa de cartílago con desbridamiento del hueso que está inmediatamente por debajo del cartílago. Si el diagnóstico y tratamiento se realiza de forma temprana y la solapa cartilaginosa no está degenerada, puede volver a colocarse para intentar que mediante cicatrización se adhiera al hueso. En el caso de que ésta esté degenerada, se recomienda su extracción. Y si la incongruencia articular es muy evidente, pueden realizarse técnicas quirúrgicas para mejorar el acoplamiento de la articulación como la osteotomía/ostectomía cubital proximal.

LUXACIÓN MEDIAL DE RÓTULA

Esta patología a menudo está asociada a otras malformaciones de la cadera que originan que la línea de tensión del músculo cuádriceps femoral esté desplazada hacia medial (o parte interna del cuerpo). Afecta principalmente a perros de razas pequeñas, aunque también pueden verse afectados perros de razas más grandes.

Hay diferentes grados de luxación medial de rótula en función de la frecuencia con la que la rótula se luxa y de la dificultad con la que luego puede devolverse la rótula a su posición fisiológica. Estos grados van a dar lugar a diferentes sintomatologías y tratamientos.

  • Grado 1: por no general el animal no manifiesta sintomatología y no requiere tratamiento quirúrgico.
  • Grados 2 y 3: el animal manifiesta síntomas clínicos de leves a evidentes, pero la decisión de realizar un tratamiento quirúrgico dependerá de la severidad de los signos clínicos.
  • Grado 4: requiere cirugía de reposicionamiento de la rótula en su ranura.

El tratamiento quirúrgico de esta patología incluye varias técnicas quirúrgicas que dependerán de cada caso a tratar, pero las técnicas de transposición de la tuberosidad tibial (TTT) y la trocleoplastia tienen un menor riesgo de reluxación.

OSTEOCONDRITIS DISECANTE DEL HOMBRO

Se produce por una osificación anormal del cartílago de la articulación del hombro, que conduce a la formación de una capa de mayor grosor o inflamada (es decir, con osteocondritis) que con el tiempo se rompe y da lugar a una solapa de cartílago suelto en el interior del espacio articular que puede soltarse.

Puede originarse por múltiples factores como la genética o factores ambientales (por ejemplo, dietas altamente ricas en proteínas, calorías, calcio…). Los perros de razas grandes están más predispuestos a sufrir esta patología, y se presenta con una cojera de una o de las dos extremidades anteriores entre los 4 y 8 meses de edad del animal. Los animales manifiestan además dolor a la palpación del hombro y atrofia muscular por falta de uso de dicha extremidad debido al dolor.

El diagnóstico se basa en los signos clínicos y radiográficos. En la radiografía de un animal con osteocondritis disecante puede observarse un aplanamiento de la parte trasera de la cabeza del húmero donde hay una oquedad o falta del fragmento cartilaginoso desprendido. Existen otras técnicas de diagnóstico mediante contrastes que tiñen el defecto y se utilizan cuando la imagen radiológica no es clara. También se pueden utilizar otros métodos más avanzados de diagnóstico por imagen como TAC.

El tratamiento se basa en la extirpación quirúrgica mediante artroscopia del colgajo cartilaginoso y desbridar el hueso adyacente. Este tratamiento a menudo da lugar a muy buenos resultados con un excelente pronóstico.

PANOSTEÍTIS

La panosteitis es una inflamación de la médula ósea que se da en huesos largos que aparece durante el periodo de crecimiento. Las razas que más comúnmente afectadas son las razas grandes (como Gran Danés, Doberman, American Staffordshire Terrier, Pastor Alemán, Pit Bull, San Bernardo, Golden Retriever, Labrador Retriever…), aunque las razas más pequeñas también pueden verse afectadas. Existe una predisposición en función del sexo, dado que los machos se ven afectados con mayor frecuencia que las hembras. Además, la mayoría de los pacientes que presentan esta patología se encuentran en un rango de edad entre los 5 y los 12 meses de edad, aunque se ha descrito en perros desde los 2 meses hasta los 5 años.

El síntoma clínico más característico que presentan los animales con panosteítis es dolor a la palpación de los huesos largos afectados, especialmente en las extremidades anteriores. El diagnóstico por se realiza mediante análisis de los hallazgos en las imágenes radiológicas. Éstos pueden variar, dependiendo del estadio de la enfermedad, pero a menudo suele encontrarse un aumento de las densidades medulares a nivel del agujero nutricio y reacción perióstica.

Los signos clínicos suelen desaparecer a los 18-20 meses de edad y no parece que el tratamiento influya en la evolución. El tratamiento es básicamente de soporte y se basa en reposo y terapia analgésica.

Esperamos que este artículo os haya arrojado algo de luz acerca de las diferentes patologías articulars y óseas en nuestros animales.

Publicado por CVMedican  Publicado el 01 Feb 
  • Conocimiento de nuestras mascotas, Consejos, Displasia de cadera, Displasia de Codo, Patologías ortopédicas
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