Problemas bucodentales en perros y gatos

08enero

Problemas bucodentales en perros y gatos

Vamos a tratar algunos de los problemas bucodentales en perros y gatos más comunes que tratamos en nuestra clínica, indicando sus posibles síntomas y tratamientos. Estos son los más comunes:

CUERPOS EXTRAÑOS ALOJADOS EN LA BOCA

Uno de los problemas más comunes que solemos ver los veterinarios en los perros, y también en los gatos, son cuerpos extraños o fragmentos de ellos que el animal ha ingerido de forma accidental o inconsciente mientras jugaban o que han masticado porque se aburrían, y que se han quedado atrapados en la boca.

Consideramos cuerpo extraño todo objeto que no está diseñado para ser masticado o ingerido, es decir, todo lo que no es comida. Y dentro de este grupo hemos encontrado gran variedad de cosas: desde agujas clavadas en la lengua de un perro hasta hilos enganchados en la lengua de un gato o bien anillos o anillas encajados en las muelas de perros.

En otras ocasiones lo que encontramos son las heridas que esos cuerpos extraños han podido ocasionar y que nos dan la pista de si se lo ha podido tragar. Como por ejemplo úlceras en la lengua por quemaduras, cortes pequeños y muy sangrantes en la boca por lamido del borde de una lata de comida o bien lesiones lineales y estrangulantes producidas por hilos.

Los síntomas que puede presentar un animal con algo alojado en la boca incluyen babeo excesivo, arcadas, dificultad respiratoria, dolor al comer, incapacidad de masticar o sangrado. Sin embargo, algunos animales pueden seguir comiendo y bebiendo con normalidad con lo que los propietarios pueden no detectarlo fácilmente.

Si el cuerpo extraño se queda o se deja demasiado tiempo en la boca, pueden provocar heridas, una infección o un peor aliento. Por ello es bueno revisar la boca de los animales con regularidad para asegurarse que no haya nada en los dientes, el paladar o las encías.

Por lo general es preferible que el cuerpo extraño se quede alojado en la boca a que prosiga por el esófago y alcance el estómago o el intestino delgado, ya que en la boca puede detectarse más rápidamente y a veces sin necesidad de sedarlo previamente, pudiéndose dar una solución más rápida al problema y de forma menos invasiva, con lo que se recuperan muy bien tras el susto.

En algunos de los casos, se puede extraer el cuerpo extraño tan sólo con sujeción del animal; pero en otros muchos casos con una sedación ligera, suficiente como para que el animal se deje manejar y no tenga molestias, se puede retirar también. Sólo en caso de hilos atrapados en la boca que también están enganchados al progresar por el tracto digestivo (estómago o duodeno) o de cuerpos extraños que han pasado al estómago o intestino, sería necesario intervención quirúrgica para sacarlos.

 

LESIONES ORALES

Las razas grandes como los Mastines o el Gran Danés son propensas a tener ciertas lesiones o heridas en la boca como cortes, dientes limados o rotos, como consecuencia de darles cosas para masticar que son demasiado duras, como palos, pelotas de tenis o huesos. Pero estas lesiones son accidentales y pueden aparecer en cualquier tipo de animal, sobre todo si es curioso/a o bruto/a.

extraccion piezas dentalesNormalmente los cortes son pequeños y el sagrado se detiene mediante compresión y medicación coagulante localmente u oral; en otras ocasiones, llega a ser necesario sedar al animal para darle puntos para que cese la hemorragia. Los dientes rotos producen una inflamación severa, un flemón, mucho dolor al comer, babeo, mal aliento y facilidad para coger una infección, con lo que es necesario actuar de forma inmediata, bien reparándolo si es posible o extrayéndolo bajo anestesia general. La elección de la opción dependerá del estado general del diente y de la boca, de la importancia del diente para la función oral normal y de las posibilidades del propietario, pero siempre será recomendable la administración de antibióticos para prevenir infecciones bacterianas.

Otras lesiones en la boca ocurren como consecuencia de que muchos de los perros son muy curiosos y olisquean y lamen todo lo que encuentran a su paso. Así, en la época de primavera, además de todo lo anterior, solemos ver también quemaduras y úlceras en la lengua como consecuencia de lamer la oruga del pino, cuyas espículas son irritantes y venenosas cuando contactan con la piel o mucosas de la boca.

La quemadura y úlcera que producen son tremendamente dolorosas y causan una rápida y severa inflamación alérgica que a menudo compromete la respiración del animal. Además debido al dolor y la quemazón el animal generalmente no quiere comer ni beber nada con lo que se deshidrata y permanece débil varios días. Requieren tratamiento hospitalario a la mayor brevedad posible y generalmente responden bien a la medicación, con lo que tras 24-48 h la inflamación remite; pero a veces pueden quedar secuelas como cicatrices en la lengua o perder alguna porción de la misma por necrosis debido a los daños tan severos que sufren.

De la misma forma también hemos llegado a tratar gatos que en su instinto de cazar, se han comido alguna avispa y les ha picado en la lengua, presentando éstos síntomas, lesiones, efectos y tratamiento muy similar al caso anterior.

VERRUGAS ORALES

Normalmente las verrugas orales, causadas por el virus del papiloma oral canino, se encuentran en los labios, encías y en la lengua. Suelen tener forma de coliflor y no suelen ser problemáticas por lo general, e incluso a veces llegan a caerse solas, aunque esto puede tardar varios meses. Pero también pueden quedarse permanentes, sobre todo en animales geriátricos, aumentar de tamaño, infectarse o proliferar, sobre todo si el perro se las muerde o se rasca con la pata, haciendo que sangren y que el virus se disemine a zonas cercanas, apareciendo muchas verrugas más.

Es un problema asociado más a animales jóvenes o pacientes inmunodeprimidos, ya que son más susceptibles a los virus. Debido a esta causa, son contagiosos a otros perros por lamido con lo que si vuestro perro tiene una verruga de este tipo, es mejor evitar que durante el tiempo que la tenga juegue con otros perros.

Sólo en el caso de producir molestia, roces, úlceras, sangrados, heridas, etc. y ser necesario, se recomienda ser extirpadas quirúrgicamente así como analizadas para confirmar su naturaleza y que no corresponda a ningún tumor de piel que pueda ser parecido en su aspecto.

RETENCIÓN DE DIENTES DECIDUOS O “DE LECHE”

Al igual que en las personas, los perros y los gatos también tienen dientes de leche, “de bebé” o deciduos, que preceden a los dientes permanentes o “de adulto”. Los dientes deciduos comienzan a erupcionar entre las 4 y las 6 semanas de edad, habiendo terminado de salir en la mayoría de ellos a las 8 semanas de edad. Estos dientes permanecen en la boca hasta los 4-6 meses de edad, cuando los dientes definitivos comienzan a salir y empujan a los dientes de leche hasta caerse.

Page-7-Image-21Este procedimiento no se realiza correctamente en algunos animales, lo que hace que el diente deciduo permanezca en la boca, ocasionando diferentes problemas: a veces impiden que el diente definitivo salga; en otras ocasiones el diente definitivo consigue erupcionar pero queda mal colocado impidiendo que el animal pueda abrir y cerrar la boca correctamente si no se soluciona, no encajando bien los dientes de arriba con los de abajo (teniendo entonces maloclusión); otras veces hay muchos dientes de leche retenidos y como no caben todos están apiñados hay muchos dientes de más o dientes supernumerarios.

Generalmente durante las revisiones periódicas de los cachorros previamente a las vacunas revisamos la evolución de la erupción de los dientes definitivos y si se van cayendo los dientes de leche o no. La recomendación veterinaria es retirar los dientes retenidos y excedentes bajo anestesia general inhalatoria. Además no es un procedimiento difícil ni largo con lo que puede realizarse en la misma anestesia tras una esterilización o bien tras una limpieza de boca, por ejemplo.

MALOCLUSIÓN

La oclusión es el ajuste de la arcada dentaria superior o maxilar y la inferior o mandibular cuando el animal cierra la boca. Se dice que ésta es normal cuando los dientes superiores e inferiores encajan perfectamente unos con otros.

Según esto, la maloclusión es el ajuste anormal o irregular entre ambas arcadas dentarias, debido a que uno o más dientes no están colocados correctamente, o bien a la longitud discordante de la mandíbula o la maxila. Según esto, hay diferentes tipos de mordida: en tijera, en pinza, enognato y prognato.

La maloclusión ya se acepta de forma normal en algunas razas braquicéfalas (debido a su cabeza acortada y redondeada), como puede ser en Bulldog francés e inglés, Pug o Carlino, Shih-Tzu, etc. que presentan prognatismo de manera regular.

La maloclusión puede producir a su vez roces entre los dientes o de éstos con partes blandas de la encía o la mucosa oral que puedan causar llagas o dolor. También pueden producir incapacidad para cerrar la boca adecuadamente, dificultad para masticar o el desarrollo de enfermedad periodontal.

Según la gravedad de la maloclusión y el defecto en los tejidos adyacentes, puede ser necesaria intervención quirúrgica para extracción dental u otros procedimientos de ortodoncia para obtener una boca sana y razonablemente funcional que no ocasione dolor.

GINGIVITIS

La gingivitis es la inflamación de las encías, y es un problema muy común en perros, pero también más de lo que se cree en los gatos. Se produce normalmente por la acumulación de restos de alimento y bacterias a lo largo de la línea que separa la encía del diente, que junto con la acción enzimática de la saliva y los minerales que se depositan, dará lugar a la placa cuando el conjunto se calcifica, dando lugar al sarro dental que se ve de un color marronáceo-amarillento. Secundariamente a la inflamación se produce infección de la encía, dolor, mal aliento y, en casos extremos, anorexia o no querer comer a pesar de tener apetito.

En los gatos no suele deberse sólo al depósito de sarro sino también a la presencia de virus (Calicivirus, Herpesvirus…), o ser juvenil en determinadas razas (por el cambio de dentición) o bien por evolución de la enfermedad periodontal (resorción odontoclástica o FORL) debido a virus, la dieta, estrés o problemas inmunomediados, no se sabe aún con certeza.

La mejor manera de prevenir la gingivitis y el depósito de sarro es mediante limpiezas dentales diarias realizadas en casa con cepillo y productos dentales especiales que pueden tragarse y no generan espuma como nuestra crema dental. Hay diferentes tipos de cepillos y mecanismos para adaptarse a cada animal, aunque por lo general sabemos que no suele ser fácil hacerlo si no se les ha acostumbrado de pequeños, en el caso de los perros, y en los gatos puede llegar a ser una batalla perdida. Por ello existen otras formas de realizar limpiezas como utilizando piensos secos que raspan el diente o bien “sticks” o palos dentales que tiene que ser de un tamaño suficiente como para que esté mordiéndolo durante un buen rato o bien productos antisépticos para añadir al agua de bebida.

En cada revisión anual del animal, se revisará en la consulta veterinaria su boca para valorar si requiere algún tratamiento antibiótico y antiinflamatorio específico para bajar la inflamación y la carga bacteriana y prevenir el avance de la gingivitis y que llegue a provocar enfermedad periodontal.

ENFERMEDAD PERIODONTAL

La enfermedad periodontal es con diferencia el problema bucodental más frecuentemente encontrado en perros y gatos. Esta enfermedad se caracteriza por la inflamación de algunas o todas las estructuras que hacen de soporte al diente de forma que se altera la sujeción de los mismos, provocando su mayor movilidad y que se caigan fácilmente. Aparece como progresión de una gingivitis no tratada o que no se resuelve a pesar del tratamiento. El sarro, formado por restos de alimentos, bacterias y minerales de la saliva, se va acumulando bajo la encía y forma una cuña que va separando progresivamente la encía del diente. Las bacterias siguen progresando ocasionando pérdida de hueso, destrucción de la encía y formación de pus entre la encía y el diente.

Los animales de tres años de edad suelen tener ya cierto grado de enfermedad periodontal y las razas de pequeño tamaño o Toy como los Chihuahuas, Pomeranias, Yorkshire Terrier y otras similares son muy propensas a padecerla. Esto se debe a que las razas pequeñas tienen el mismo número de dientes que las grandes pero en una boca proporcionalmente mucho más pequeña.

Los síntomas de esta enfermedad incluyen mal aliento, babeo en exceso, lengüeteo o sacar y meter muchas veces la lengua, encías muy enrojecidas e inflamadas, que sangran con facilidad y bastante frecuencia y pérdida de dientes. En función de los síntomas y signos clínicos que presente el animal, se pueden diferenciar diferentes fases de gravedad.

Las primeras fases de la enfermedad se pueden revertir mediante implantación de medidas de cuidado dental regular: limpieza de boca mediante ultrasonidos y pulido dental bajo anestesia general y administración de ciclos de antibióticos de forma racional. Las etapas posteriores son irreversibles y pueden ocasionar problemas de salud secundarios graves, como daños al hígado, riñón y corazón.

La mejor manera de evitar esta enfermedad es la prevención mediante el mantenimiento de un cuidado de la salud oral basado en tres áreas fundamentales: cepillado periódico diario o al menos 2-3 veces en semana, dándoles para masticar comestibles especiales que hacen de limpiadores dentales y el uso de piensos que reducen y controlan la cantidad de sarro dental.

TUMORES

Las masas orales de un perro o gato pueden ser benignas o malignas y pueden proceder de distintos lugares de la boca (hueso, encías, glándulas, lengua, garganta…), pero se encuentran con mayor frecuencia en las encías y en la parte posterior de la garganta, y esto hace que no siempre son detectados de forma temprana por los propietarios.

La mayor parte de las masas orales son malignos: el melanoma maligno y el carcinoma de células escamosas son los tumores orales más habituales en perros, y el carcinoma de células escamosas es el más habitual en gatos.

Los tumores (malignos) de la boca son más frecuentes en perros que en gatos, y también tienen mayor incidencia en machos que en hembras. Algunas razas más predispuestas son Cocker Spaniel, Caniche, Golden Retriever, Boxer y Pastor Alemán.

Algunos de los signos clínicos que pueden presentar un perro o gato con un tumor potencialmente maligno incluyen babeo excesivo o incluso sangrado moderado, mal aliento, pérdida de peso o dificultades para comer. Cuando se observa esto en nuestra mascota y a simple vista abriendo la boca del animal encontramos ningún problema aparente que pueda causar estos síntomas, es necesario sedarlo y hacer una exploración en profundidad, o incluso realizarle radiografías.

En el caso de detectarse un crecimiento anómalo dentro de la boca que pueda ser el origen del problema, lo recomendable es tomar una muestra para citología o biopsia bajo anestesia general, para poder completar el diagnóstico y saber el tipo y el origen de la masa, y poder así ajustar el tratamiento más adecuado.

En ciertas razas de perros braquicéfalos pueden aparecer ciertos tumores generalmente benignos y procedentes de las encías y que se denominan épulis. Son el cuarto tipo de tumor oral más frecuente en los perros y se dan en animales de forma temprana, siendo raro que aparezca en gatos. Tienen un aspecto de pedúnculo colgante de la encía y hay diferentes tipos según su agresividad e invasividad: fibromatosos, osificantes y acantomatosos.

Los tumores benignos por lo general no requieren tratamiento, pero a veces necesitan ser extirpados debido a que son molestos y pueden sangrar, infectarse o alterar la alineación de los dientes. En el caso de los tumores malignos, el tratamiento es muy variado, según el tipo de tumor que nos encontremos y su extensión o los daños que esté provocando en el animal, pero pueden ir desde administrar quimioterapia hasta realizar cirugías agresivas de excisión completa que incluyan extirpar parte de la mandíbula o maxila o combinaciones de ambas.

La mejor manera de prevenir o detectar de forma temprana estos problemas en nuestras mascotas es mirarles de forma periódica la boca, bien levantándoles los labios para ver bien las encías o abriendo la boca por completo si se deja.

Para terminar, sólo nos queda destacar de nuevo la importancia de mantener un buen cuidado bucodental en casa para ayudar a nuestros amigos a mantener un buen estado general de salud, ya que los problemas bucodentales muchas veces son como un iceberg: lo que se ve a simple vista es solo una pequeña parte de lo que está ocurriendo realmente en la boca. De forma que la revision periódica de la boca para prevenir problemas puede ser la major medicina.

Publicado por CVMedican  Publicado el 08 Ene 
  • gato, gingivitis, lesiones orales, maloclusión, Perro, problemas bucodentales
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