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¿Qué es la insuficiencia renal en perros y gatos?

Oct 4, 2021 | 0 Comentarios

La insuficiencia renal afecta a los riñones, que son los órganos principales del sistema urinario. Desempeñan funciones esenciales, tales como:

-Depuran la sangre, filtrándola y eliminando las sustancias de desecho y toxinas producidos por el organismo (urea, amoniaco, ácido úrico y creatinina), a través de la excreción de orina.

-Regulan y mantienen el volumen plasmático -equilibrio de líquidos y minerales-, “ahorrando” agua en caso de necesidad para evitar la deshidratación.

-Intervienen en la regulación de la presión arterial, mantienen el PH de la sangre estable, secretan ciertas hormonas y estimulan la producción de glóbulos rojos, entre otras.

La insuficiencia renal es un síndrome clínico caracterizado por un fallo de la función renal a nivel hemodinámico, excretor y de filtración, con el consecuente acúmulo de toxinas metabólicas (uremia) y desregulación del equilibrio electrolítico, acidobase y de fluidos.

La insuficiencia renal en perros y gatos es una patología frecuente en la práctica veterinaria. Puede desarrollarse en cualquier momento de la vida del animal, aunque es más común en los canes y felinos mayores, después de los 7 años de edad, por lo que se considera una enfermedad geriátrica. De hecho, el 15 % de los perros de 10 años o más presentan cambios estructurales y funcionales del riñón. El curso clínico de la insuficiencia renal es progresivo e irreversible, con tendencia a la uremia y azotemi

 

Síntomas de la insuficiencia renal. ¿Cómo la detecto en casa?

La insuficiencia renal se divide clínicamente en la forma aguda (IRA o ERA) y en la forma crónica, que se identifica con las siglas IRC o ERC. La forma aguda se caracteriza por la aparición repentina de fallo en la función renal, mientras que la forma crónica se considera que existe cuando la lesión renal dura más de tres meses. Así pues, en la IRA los síntomas se mostrarán de imprevisto, mientras que en la IRC los síntomas son más difíciles de detectar, puesto que son más persistentes en el tiempo.

Insuficiencia renal en perros y gatos

El diagnóstico temprano de la insuficiencia renal y el tratamiento adecuado retrasan la progresión de la enfermedad. La tasa de supervivencia de los animales afectados aumenta cuando se comienza el tratamiento y la dieta renal en los primeros estadios de la enfermedad ya que contribuyen a estabilizar la función renal.

Sin embargo, no siempre es posible realizar una detección temprana de la enfermedad, puesto que se puede manifestar lentamente. Muchos de los síntomas de la insuficiencia renal no son obvios y pasan desapercibidos para los dueños de los animales. En muchos casos, cuando se diagnostica la enfermedad el animal solo dispone de un 30% de la función renal.

Así pues, los síntomas de la insuficiencia renal son:

-Pérdida de apetito. La insuficiencia renal suele causar una pérdida de apetito, la cual se exacerba debido al déficit de la capacidad olfativa y gustativa, que hacen que el animal no encuentre estimulante comer. Puede llegar a convertirse en anorexia.

-Polidipsia. El animal bebe más agua de lo habitual y con ansiedad. Ese incremento de la sed se debe al desequilibrio hídrico provocado por la reducción de la hormona antidiurética (ADH) en plasma.

-Pérdida de peso inexplicable. -Depresión.
-Deshidratación, en grado variable.

-Vómitos. La acumulación de desechos en la sangre debido a que los riñones no los filtran adecuadamente, suele ser la causa de las náuseas y vómitos en la insuficiencia renal.

-Diarreas.

-Cambios en la micción. Es común que el animal sufra poliuria (excreción abundante de orina). También puede padecer oliguria, lo cual implica que realizará micciones con mayor frecuencia, y nicturia (micción nocturna). En esos casos, la orina suele tener un color más pálido ya que se encuentra diluida. No obstante, en las etapas finales de la enfermedad o durante las crisis renales, es común que se presente anuria; es decir, que el animal prácticamente no orine.

-Anemia. Se manifiesta a través de un sueño excesivo, fatiga y una escasa energía. Este problema se debe a la disminución de la hormona eritropoyetina como resultado del fallo renal. Esta hormona es la responsable de que el cuerpo produzca los glóbulos rojos que transportan el oxígeno a la sangre, por lo que su reducción provoca cansancio.

-Hipotermia.

-Mal estado del pelo. Se presenta sin brillo, seco.

-Reducción de la masa muscular.

-Arritmias. Ocurren por las alteraciones electrolíticas que acontecen en la insuficiencia renal.

-En algunos casos pueden aparecen úlceras orales, decoloración de la lengua, taquicardia-taquipnea, dolor abdominal-renal.

-Signos menos frecuentes pueden ser: problemas oculares (hemorragias), edemas (exceso de líquido subcutáneo o en cavidad abdominal), ventroflexión del cuello (más común en gatos) y cambios de comportamiento.

-En casos más graves pueden existir signos neurológicos, tales como incoordinación motora, ataques epileptiformes, e incluso coma.

En la visita del animal al veterinario, y tras realizar la anamnesis y un examen físico general, es probable que detecte los síntomas anteriormente mencionados, además de tiroides palpables, riñones pequeños, soplo cardíaco de baja intensidad (debido a una baja viscosidad sanguínea, por anemia e hipoalbuminemia) y presión arterial alta. En la analítica de sangre, es posible detectar la anemia anteriormente descrita, así como deshidratación, azotemia (urea y creatinina elevadas), hiperkalemia (alta concentración de potasio en sangre) o hipokalemia (baja concentración de potasio debido normalmente a pérdidas gastrointestinales como vómitos y diarreas) y acidosis metabólica.

Complicaciones de la insuficiencia renal

La insuficiencia renal provoca diversas complicaciones cuya sintomatología ya se ha comentado. Las más frecuentes son:

-Consecuencias gastrointestinales. La intoxicación gastrointestinal incluye anorexia, náuseas, vómitos, halitosis (mal aliento), úlceras bucales, necrosis del extremo de la lengua, gastritis, úlceras gastrointestinales, enterocolitis, diarrea e intususpección. Estas lesiones y disfunciones actúan por separado o en conjunto para inducir una patología gastrointestinal.

– Consecuencias neuromusculares. Las dos complicaciones neurológicas principales de la uremia son la encefalopatía y la neuropatía urémicas. El término “encefalopatía urémica” refleja alteraciones difusas e inespecíficas de la corteza cerebral. La gravedad y la progresión de los signos neurológicos están generalmente correlacionadas con la importancia y la progresión de la azotemia. Los signos clásicos abarcan el deterioro progresivo de la vigilia y la consciencia, la letargia, los problemas de comportamiento, la confusión, el estupor, los temblores, la ataxia, los calambres, la fatiga, la debilidad muscular, las convulsiones y el coma. Estos signos neurológicos se deben a los efectos de las toxinas urémicas, el hiperparatiroidismo, la hipocalcemia, la hipopotasemia y la hipertensión.

– Consecuencias cardiopulmonares. Las anomalías hidroelectrolíticas y acidobásicas pueden contribuir a alterar la contractilidad y la excitabilidad cardiacas. La hipertensión sistémica afecta principalmente a los riñones, el corazón, los ojos y el cerebro.

– Consecuencias oculares. Entre las manifestaciones frecuentes de la uremia en estado avanzado figuran la inyección de la esclerótica y conjuntival y una patología ocular secundaria a la hipertensión sistémica.

– Consecuencias metabólicas y endocrinas. El riñón es responsable de la degradación de numerosas hormonas peptídicas y la pérdida de esta función catabólica puede provocar alteraciones metabólicas causadas por el exceso de hormonas.

– Consecuencias sobre el equilibrio hidroelectrolítico y acidobásico. La acidosis metabólica es frecuente en la enfermedad renal y es consecuencia principalmente de la incapacidad del riñón para excretar iones hidrógeno y regenerar bicarbonato.

-Hiperparatiroidismo renal secundario. El hiperparatiroidismo renal secundario es un síndrome clínico caracterizado por un aumento de

secreción de la hormona paratiroidea (PTH). La secreción de PTH es estimulada por la hipocalcemia y la disminución de las concentraciones plasmáticas de calcitriol.

– Consecuencias hematológicas. La anemia normocítica normocrómica no regenerativa es la anomalía más frecuente en la uremia.

-Consecuencias hemostáticas. La uremia se caracteriza por anomalías de la hemostasia que se manifiestan en forma de petequias, equimosis, hemorragias perigingivales o en las zonas de punción venosa, epistaxis y hemorragias gastrointestinales.

Enfermedades concomitantes con la insuficiencia renal

Los animales que presentan insuficiencia renal pueden presentar diversas enfermedades concomitantes, relacionadas con esta patología. Las más frecuentes son:

-Piometra. Infección uterina. La proteinuria (presencia de proteínas en la orina por fallo renal) es un dato clínicopatológico presente en casi la mitad de las perras diagnosticadas de piometra.

-Hipertiroidismo felino. Producción y secreción excesivas de T4 y T3, por la glándula tiroides. Es muy frecuente en los gatos que padecen esta enfermedad, presentar además un fallo renal crónico.

-Hipotiroidismo canino. La insuficiencia renal puede provocar disminución de los valores de T4 y T3 en sangre, a pesar de que la glándula tiroides funcione con normalidad.

-Leishmaniosis. Parasitosis inducida por el agente Leishmania infantum. Existe una alta incidencia de casos de insuficiencia renal en pacientes diagnosticados de leishmaniosis. La presencia de inmunocomplejos en el riñón determina la presencia de la enfermedad.

-Pancreatitis/Insuficiencia hepática. Diversas patologías gastrointestinales están descritas como comorbilidades de la insuficiencia renal.

-Diabetes mellitus. Durante el curso de la diabetes, se puede producir de forma concomitante una insuficiencia renal.

-Neoplasias. La presencia de masas puede provocar IR, ya sea porque se localicen en el riñón o en algún órgano con relación a éste.

Conclusión

La insuficiencia renal es una patología que se diagnostica con alta frecuencia en perros y gatos, aún más si se consideran pacientes geriátricos. La detección temprana, así como el conocimiento de sus síntomas, facilita la posibilidad de la instauración de un correcto tratamiento que puede ser determinante en el pronóstico.

Dispones de más información relacionada en nuestro post sobre fallos renales.

Si sospechas que tu perro o gato pueda sufrir de insuficiencia renal, ponemos a tu disposición a nuestro especialista en urología y nefrología, que podrás encontrar dentro de nuestra sección de servicios.

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