Las úlceras o lesiones corneales se pueden producir por múltiples razones, traumatismos, accidentes, rascados accidentales, del ojo, arañazos de otros animales, etc.
Al final estas úlceras siempre provocan dolor ocular, lagrimeo excesivo y muchas veces incapacidad para abrir el ojo. Algunas razas con los ojos “saltones” tienen más probabilidades de sufrir úlceras ya que tienen la córnea más expuesta y no se lubrica lo suficiente con la lágrima. Si el ojo de tu animal cambia de color o deja de ser transparente a ser turbio, puede que tenga una úlcera o una uveitis (inflamación de la úvea, una zona más interna que la córnea), si detectas esto tu mascota, ponte en contacto con nosotros y te ayudaremos.
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