Hoy vamos a hablaros de la endocrinopatía en el gato geriátrico más frecuente, el hipertiroidismo felino. Esperemos que os guste.
INTRODUCCIÓN AL HIPERTIROIDISMO FELINO
La glándula tiroides normal consiste en dos lóbulos localizados adyacentemente al quinto o sexto anillo traqueal, casi en caudal a la laringe. Cantidades reducidas de tejido tiroideo ectópico también se presentan en el área cervical caudal y en el mediastino.
El hipertiroidismo es la endocrinopatía más común de los gatos. Está causado por la producción excesiva de tiroxina (T4) por parte de uno o ambos lóbulos tiroideos. El 98 a 99% tienen hiperplasia adenomatosa (o adenoma) funcional (que generalmente afecta a ambos lóbulos tiroideos), y el 1-2% son carcinomas.
Las hormonas tiroideas contribuyen a la regulación de la producción de calor en el cuerpo, al igual que al metabolismo de los carbohidratos, grasas y proteínas. Además, incrementan el tono del sistema nervioso simpático, lo que tiene varios efectos en diversos órganos.
MANIFESTACIONES CLÍNICAS DEL HIPERTIROIDISMO
Es la endocrinopatía más frecuente en los gatos mayores de 8 años. La edad media de presentación son los 13 años aunque el rango de edad va desde los 4 a los 20 años. No existe predisposición sexual.
Los gatos con hipertiroidismo hoy en día suelen ser menos sintomáticos y tener menos anormalidades en el examen físico en comparación con los gatos afectados hace 15-20 años, quizá debido al diagnóstico más temprano por la mayor alerta por parte del veterinario; pero aun así, sigue siendo una enfermedad infradiagnosticada. Generalmente suelen presentar historia de pérdida de peso, diarrea, vómitos, polifagia, polidipsia, poliuria, debilidad e hiperactividad. Aproximadamente el 10% de los gatos presenta un hipertiroidismo “apático”, en cuyo caso se apreciará letargia y anorexia en lugar de polifagia e hiperactividad.
En muchas ocasiones la tumefacción de la glándula tiroides (o bocio), es palpable en una exploración física general. También se puede apreciar atrofia muscular, debilidad y ventroflexión del cuello. Además, los gatos suelen presentar un aspecto de pelo pobre (mate, sin acicalar, mayor caída, o incluso alopecias) o crecimiento de uñas más rápido de lo normal.
Dado que los efectos son multisistémicos y que los síntomas son variables y se parecen a los de otras muchas enfermedades, el hipertiroidismo debe sospecharse en cualquier gato viejo con problemas médicos.
PROBLEMAS ASOCIADOS AL HIPERTIROIDISMO MAS FRECUENTES EN GATOS
- Cardiomiopatía tirotóxica: Los gatos hipertiroideos pueden desarrollar cadiomiopatía hipertrófica y, menos frecuentemente, cardiomiopatía dilatada. En el examen clínico se puede encontrar taquicardia, latidos cardíacos que retumban, y con menor frecuencia déficit de pulso, ritmos de galope (ritmo en tres tiempos provocado por la presencia de un tercer ruido, que se suma a los dos habituales, y que recuerda al galope de un caballo), soplos cardíacos y ruidos cardíacos sordos (si tiene derrame pleural). En las radiografías se pueden observar cardiomegalia (corazón aumentado), edema pulmonar o derrame pleural. Las anomalías ecocardiográficas en cardiomiopatía hipertrófica son hipertrofia ventricular izquierda (pared del ventrículo izquierdo aumentada), engrosamiento del septo interventricular (entre ambos ventrículos), dilatación de aurícula y ventrículo izquierdos e hipercontractilidad miocárdica. Las anomalías en gatos con cardiomiopatía dilatada pueden ser contractilidad miocárdica disminuida y dilatación ventricular marcada. Cualquier forma de miocardiopatía puede desencadenar una insuficiencia cardíaca congestiva. Después de corregir el estado hipertiroideo, la cardiomiopatía hipertrófica suele ser reversible, mientras que la dilatada no lo es.
- Insuficiencia renal: En el hipertiroidismo felino es frecuente palpar unos riñones disminuidos de tamaño. Muchos gatos hipertiroideos viejos tiene algún grado de insuficiencia renal asociada. Alrededor del 30% de ellos están azotémicos cuando se presentan en consulta (la azotemia es el nivel anormalmente elevado de productos de desechos nitrogenados en la sangre, tales como la creatinina y la urea). El flujo sanguíneo renal, la tasa de filtración glomerular y las capacidades de secreción y reabsorción de los túbulos renales pueden estar disminuidas o aumentadas. En gatos con hipertiroidismo y fallo renal conjuntos, las consecuencias clínicas y bioquímicas del fallo renal pueden aparecer con retraso. Después del tratamiento, la perfusión renal puede descender bruscamente y desarrollarse una azotemia, o empeorar si ya existía; paradójicamente, en gatos con un flujo renal previamente reducido, el tratamiento puede mejorar la azotemia. Antes del tratamiento es difícil identificar qué gatos tienen un flujo sanguíneo renal aumentado y cuáles lo tienen disminuido, por lo que es importante hacer controles de los parámetros renales con regularidad durante el periodo en el que estamos ajustando el tratamiento. Es preferible emplear tratamientos conservadores y reversibles (p. ej., medicamentos antitiroideos orales) hasta que no se hayan identificado los animales que están en riesgo. Una vez que el hipertiroidismo se ha resuelto con medicación oral, se puede evaluar la funcionalidad renal. Si los patrones renales mejoran, el hipertiroidismo se puede tratar de una forma más permanente (p. ej. Cirugía).
- Alteraciones gastrointestinales: La sintomatología relacionada con el tracto gastrointestinal es frecuente, e incluye polifagia (aumento del apetito), pérdida de peso, anorexia, vómitos, diarrea, mayor frecuencia de defecación y aumento del volumen de heces. Se han descrito en algunos gatos hipermotilidad intestinal y malabsorción con esteatorrea (heces con secreciones lipídicas).
DIAGNÓSTICO
Hemograma: Suele ser normal. La policitemia (glóbulos rojos elevados) es el cambio más común, que se presenta en el 47% de los gatos aproximadamente. Se piensa que es debido a la producción incrementada de eritropoyetina. Otros cambios pueden ser neutrofilia, linfopenia y eosinopenia
Bioquímica: La alteración más común es la elevación de las enzimas hepáticas. Aproximadamente el 90% de los gatos tienen una elevación de leve a moderada de la ALT, ALKP Y AST. En menor medida puede revelar azotemia, debida al incremento del catabolismo de las proteínas, a una enfermedad renal concurrente o hipertensión. Otras anormalidades pueden ser hipokalemia, hiperglucemia e hiperfosfatemia.
Concentración de T4 sérica: Una medición al azar de este valor generalmente es suficiente para confirmar el diagnóstico. Sin embargo, en algunas ocasiones puede infravalorarse porque exista alguna enfermedad concurrente (como neoplasa, infecciónes sistémicas o fallo del sistema orgánico). También puede ocurrir que, en gatos hipertiroideos leves, la T4 esté dentro del rango debido a la fluctuación de los niveles de ésta durante el día.
TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DEL HIPERTIROIDISMO
El tratamiento de elección es el metimazol, ya que resulta efectivo en un 87% de los gatos. Controlar al paciente mediante este fármaco por vía oral y realizar análisis sanguíneos periódicos es la mejor opción para esta enfermedad, que es de por vida.
Durante los tres primeros meses de terapia, se controla al gato mediante análisis sanguíneos cada tres semanas. Posteriormente, los controles son cada 3-6 meses para ver la evolución y ajustar la dosis del fármaco.
Recientemente ha salido al mercado un fármaco llamado Felimazole, específicamente diseñado para tratar el hipertiroidismo felino. El principio activo es thiamazole, y es de fácil administración debido al pequeño tamaño de los comprimidos y al recubrimiento azucarado que le proporciona un mejor sabor.
TRATAMIENTO DIETÉTICO
Una dieta con restricción de yodo es otra opción para el tratamiento del hipertiroidismo. Estudios han demostrado el logro y el mantenimiento de un estado eutiroideo cuando los gatos fueron alimentados con este tipo de dieta. Los signos clínicos (por ejemplo, polifagia, polidipsia, poliuria, vómitos) también mejoraron en 4 semanas.
Las razones más comunes para la falta de éxito de la terapia dietética incluyen la mala palatabilidad y la conformidad del propietario (no realizar los chequeos adecuados, premios y suplementos fuera de la dieta…).
TRATAMIENTO QUIRÚRGICO DEL HIPERTIROIDISMO EN FELINOS
Curativa para los adenomas y no tan eficaz para los adenocarcinomas con metástasis. La cirugía no abarca el hipertiroidismo ectópico y el único recurso sería tratarlo médicamente o mediante radiación.
El éxito de esta técnica depende de la competencia del cirujano, de la estabilidad del paciente y de un probado protocolo quirúrgico. Muchos pacientes se medican farmacológicamente para estabilizarlos antes de la cirugía.
YODO RADIACTIVO
El yodo radiactivo (yodo 131) destruye selectivamente las células tiroideas hiperactivas, sin afectar el tejido tiroideo normal suprimido y las glándulas paratiroides. Los folículos normales reanudan gradualmente la función y generalmente no hay necesidad de que la administración de tiroxina.
Inconvenientes:
- Precio
- Disponibilidad
- Hospitalización tras administración de terapia: desde 2 días a 4 semanas en función de las leyes de protección radiológica.
PRONÓSTICO
Es bueno si la terapia es efectiva. La medicación antitiroidea o una dieta baja en yodo no son curativas (definitivas), por lo que persistirán a lo largo de la vida del gato. El tratamiento quirúrico y el yodo radioactivo sin embargo son considerados opciones definitivas (curativos). La causa más común de muerte suele ser por enfermedad renal.
ULTIMAS NOTICIAS: Esta última semana ha salido al mercado un fármaco que ayuda a controlar el hipertiroidismo felino, con un compuesto llamado AMLODIPINO., que controla la hipertensión secundaria al hipertiroidismo.
Esperamos que os haya gustado y que ahora sepáis algo más de esta enfermedad. Si lo deseais, en Medican tenemos amplia experiencia tratando el hipertiroidismo en gatos en Madrid. Llama e infórmate.



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